Ante la más que merecida crítica que reciben ciertos partidos por el latrocinio generalizado que les caracteriza, algunos responsables políticos pertenecientes a dichas organizaciones se quejan amargamente de que se generalice. El argumento que usan tales responsables políticos es defender la honradez de la militancia. Y no dejan de tener razón. El PP tiene 865.000 afiliados y el PSOE 623.000. Es mucha gente y sería una temeridad acusarles a todos de ser corruptos.
Se puede responder que cuando se acusa a esos partidos de ser corruptos no suele dirigirse la acusación a la militancia en general sino a las estructuras de poder que justifican, amparan y protegen a los corruptos. En fin, a los que cortan el bacalao. Se puede también decir que aparte de justificar, amparar y proteger, las estructuras de poder en no pocos casos se sirven de esas prácticas corruptas. Manchándose las manos lo justito, claro, como cualquier capo. Vamos, que nos hablan de manzanas podridas cuando hay tramas evidentes. En fin, podríamos hablar de impunidad, de políticas clientelistas, de financiaciones sospechosas o, mismamente del cinismo de un dirigente político que se acuerda del militante de base (manda huevos) justo ahora... pero no podremos negar que es una barbaridad poner en tela de juicio la honradez de centenares de miles de personas. Las cosas como son.
Ahora bien, también hay veces que al defensor repentino del militante se le va la olla y defiende, con la misma energía y la misma indignación, no sólo la honradez sino la honestidad de la militancia. Y ahí ya la caga.
No señor, no son honestos sus militantes. Habrá alguno que lo sea, pero son los menos. Si sus militantes fueran honestos se borrarían de sus partidos o estarían día tras día luchando por cambiar unas cúpulas que no son ni honestas, ni honradas, ni presentables ni nada. No son honestos cuando hablas con ellos y siempre tienen excusas para los suyos, cuando usan dobles y triples varas de medir, cuando justifican lo injustificable, cuando repiten consignas que saben huecas, cuando retuercen los argumentos... No devaluemos el concepto de honestidad.
No somos honestos tampoco los militantes de organizaciones más honradas si pretendemos tapar nuestras vergüenzas con las vergüenzas mayores de otros. Vaya una mención especial para Podemos, un partido que se ha rodeado con preocupante rapidez de una "cla" de incondicionales acríticos. Y aún en los casos en que seamos razonablemente honestos, no debemos bajar la guardia jamás.
Tampoco son honestos los que nunca se pringan en nada y critican a los que sí se pringan, sin volver jamás su mirada ni su dedo acusador sobre sí mismos... como si sólo la actividad militante de los demás tuviera consecuencias, y no su inactividad. Pues sí tiene consecuencias, y entre otras el hecho de dejar la iniciativa a aquellos a los que critican.
Hay mucha gente honesta en muchos lugares, qué duda cabe... pero no nos ceguemos ante el hecho evidente de que en esta sociedad la deshonestidad campa a sus anchas. La mayoría somos honrados, claro que sí... pero no honestos. No es lo mismo.
Una maldición china dice: "¡Que vivas en tiempos interesantes!" Nos ha tocado
jueves, 19 de febrero de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Segovia, tú antes molabas
En 1520, el recién coronado Carlos I convocó a las Cortes de Castilla en Galicia. Las Cortes estaban de capa caída: cada vez eran menos el órgano de representación protodemocrático que habían sido en la Edad Media y sólo se convocaban para pedir dinero y juntarse los amigotes para tomar algo. La última moda en Europa era el absolutismo, lo más cool era arrodillarse ante un rey.
Los ciudadanos de Segovia estaban mosqueados con este rey alemán y sus ambiciones imperiales. El Nuevo Orden Mundial de la época colocaba a las prósperas ciudades castellanas en un segundo plano. Lo que tenían que hacer era callar y pagar. Así que se reunieron en una plaza convocados por el 15M y Democracia Real Ya. Cuando amainaron los cánticos de "que no, que no, que no nos representan" y "ni lo llaman de democracia ni lo es, oé oé oé, ni lo llaman democracia ni lo es", empezaron los turnos de palabra. No fue una asamblea larga: enseguida decidieron que no iban a dar "ni un puñetero maravedí al germano cabrón", según quedó anotado en el acta. Después de la corta deliberación, volvieron los cánticos. "Sí se puede, sí se puede"...
Entonces los ciudadanos de Segovia se dirigieron a la casa del procurador, que era quien debía representar a la ciudad en las Cortes. Estaba ya haciendo la maleta para emprender el viaje a Coruña, pensando si debía meter el jersey gordo, porque en Galicia suele refrescar, o la rebequita, que pesa menos. La algarabía de la calle le sacó de tan profundas cavilaciones:
- ¡Eh procurador! Vente p'acá, chavalote, que tenemos que decirte una cosa - gritaba el portavoz de la ciudadanía segoviana.
- ¡Dejad de hacer bulla, que estoy ocupado haciendo la maleta! - dijo el buen hombre.
- ¡Que salgas ya o te sacamos! - gritó el portavoz.
El procurador se dio cuenta de que no tenían intención de dejarle en paz, así que salió a la calle para terminar con esto cuanto antes.
- Oye, que hemos pensado una cosa... Que se supone que representas a la ciudad de Segovia y tal, ¿no? - dijo el portavoz.
- Así es, para eso soy Procurador en Cortes, para que el noble pueblo de Segovia tenga voz ante el Monarca que rige los destinos del Universo - respondió el procurador.
- Vale, pues déjate de discursos. Ya hemos decidido lo que tienes que decir en las Cortes esas. Que no soltamos un duro. Segovia no va a financiar los delirios de grandeza del baranda ese, ¿queda clarinete? - resumió el portavoz de los ciudadanos con un tono como muy de "no me no me que te que te".
El resto de la ciudadanía contemplaba la escena. El procurador echó un vistazo al noble pueblo de Segovia y supo leer lo que decían aquellos rostros: "Cuidadito que estoy mu loco". Accedió y partió a Coruña con un mandato claro.
Cuando llegó a la ciudad gallega, tuvo la siguiente conversación con el Emperador:
- ¡Qué pasa Su Majes!
- Schumacher serr piloto fórrmula 1. Yo emperradorr.
- Claro, claro.
- Buen piloto Schumacher perro emperradorr serr más que piloto de fórrmula 1. Bueno, ¿qué tal porr Segovien? Buen cochinillo, ¿eh? Y ese acueducto, ¿seguirr en pie? Romanen dabuten. Yo le habrría puesto corrtinen perro esa es otrra historria.
- Todo bien por Segovia... Ninguna rebelión ni nada parecido. Jeje. Que oye... qué te iba yo a decir... que me han cogido por banda los segovianos y me han comentado... esto... que de pagar nanai.
- Qué serr nanai.
- Nein.
- Palabrra rarra nanai. No gustarr eso de pagarr nein.
- Pues parecía que iban en serio, mein liebe führer.
- Ya verremos - concluyó el Emperador.
Al día siguiente el procurador de Segovia fue el invitado especial del rey que no escatimó en gastos. Buen marisco de las rías, albariño, strippers, cubatazos, fotos con el Pequeño Nicolás... En fin, se lo pasaron en grande. Ya estaban con el habano y la copa de coñac cuando el monarca dijo:
- Entonces, ¿Segovia pagarr?
- Lo que haga falta, tronco. Por ti lo que haga falta, eres mi mejor amigo - dijo el procurador, que iba ya un poco pedo y estaba en la fase de exaltación de la amistad.
Tras la juerga, se reunieron las Cortes y el voto de Segovia fue contrario al mandato que los ciudadanos habían dado al procurador.
Cuando llegó a Segovia, el representante infiel entró a la ciudad poniendo cara de despistado. Un vecino le reconoció:
- ¡Eh tú, procurador! - saludó el vecino.
No hubo respuesta.
- ¡Eh procurador! - repitió el vecino.
- ¿Es a mí? - preguntó el procurador haciéndose el tonto.
- ¡Pues claro que es a ti, pájaro! - dijo el vecino, y luego hizo la pregunta que el otro estaba temiendo - ¿Qué tal en Galicia?
- Ah, pues muy bien, muy bien. Apenas me ha llovido. Muy rico el pulpo, todo muy bonito, por no hablar de la gente... - respondió el procurador.
- Ya ya... pero ¿cómo se ha tomado el emperador que no le vayamos a pagar? - cortó el vecino.
Se hizo el silencio más absoluto. Toda la ciudad parecía estar esperando la respuesta. Tras una ventana con visillo, una vieja observaba.
- Oye, que te he hecho una pregunta - dijo al rato el vecino.
- ¿Cómo? Perdona, estaba despistado. ¿Cuál era la pregunta? - respondió el procurador.
El vecino suspiró, pensando "qué paciencia", y dijo:
- Que cómo se ha tomado Carlos de Gante que no queramos pagarle.
De nuevo, el silencio. Una bola de paja pasó rodando. La vieja'l visillo se ajustó el sonotone.
- Que le has dicho que vamos a pagar, ¿no? - adivinó finalmente el vecino.
- Yo... pues... digamos que... es una forma de hablar, ¿no? Todo es relativo, según se vea, yo no lo diría de forma tan drástica, pero bueno... en fin, para resumir... digamos que sí - balbuceó el procurador al tiempo que intentaba escabullirse.
El procurador corría, pero no avanzaba. Una mano agarraba firmemente su camisa y le sostenía en el aire mientras sus piernas se agitaban inútilmente.
Al día siguiente, uno de los árboles de la Plaza Mayor lucía un extraño adorno, sin ser Navidad ni nada.
-------------
Segovia sigue teniendo muchas cosas que molan. Pasear por la ciudad, una de las más hermosas de Castilla, es una delicia, y sus asados tienen justa fama. Sin embargo, hoy en día apenas se cuelga a los que se pasan la voluntad del pueblo por el arco del triunfo.
Segovia, tú antes molabas.
Los ciudadanos de Segovia estaban mosqueados con este rey alemán y sus ambiciones imperiales. El Nuevo Orden Mundial de la época colocaba a las prósperas ciudades castellanas en un segundo plano. Lo que tenían que hacer era callar y pagar. Así que se reunieron en una plaza convocados por el 15M y Democracia Real Ya. Cuando amainaron los cánticos de "que no, que no, que no nos representan" y "ni lo llaman de democracia ni lo es, oé oé oé, ni lo llaman democracia ni lo es", empezaron los turnos de palabra. No fue una asamblea larga: enseguida decidieron que no iban a dar "ni un puñetero maravedí al germano cabrón", según quedó anotado en el acta. Después de la corta deliberación, volvieron los cánticos. "Sí se puede, sí se puede"...
Entonces los ciudadanos de Segovia se dirigieron a la casa del procurador, que era quien debía representar a la ciudad en las Cortes. Estaba ya haciendo la maleta para emprender el viaje a Coruña, pensando si debía meter el jersey gordo, porque en Galicia suele refrescar, o la rebequita, que pesa menos. La algarabía de la calle le sacó de tan profundas cavilaciones:
- ¡Eh procurador! Vente p'acá, chavalote, que tenemos que decirte una cosa - gritaba el portavoz de la ciudadanía segoviana.
- ¡Dejad de hacer bulla, que estoy ocupado haciendo la maleta! - dijo el buen hombre.
- ¡Que salgas ya o te sacamos! - gritó el portavoz.
El procurador se dio cuenta de que no tenían intención de dejarle en paz, así que salió a la calle para terminar con esto cuanto antes.
- Oye, que hemos pensado una cosa... Que se supone que representas a la ciudad de Segovia y tal, ¿no? - dijo el portavoz.
- Así es, para eso soy Procurador en Cortes, para que el noble pueblo de Segovia tenga voz ante el Monarca que rige los destinos del Universo - respondió el procurador.
- Vale, pues déjate de discursos. Ya hemos decidido lo que tienes que decir en las Cortes esas. Que no soltamos un duro. Segovia no va a financiar los delirios de grandeza del baranda ese, ¿queda clarinete? - resumió el portavoz de los ciudadanos con un tono como muy de "no me no me que te que te".
El resto de la ciudadanía contemplaba la escena. El procurador echó un vistazo al noble pueblo de Segovia y supo leer lo que decían aquellos rostros: "Cuidadito que estoy mu loco". Accedió y partió a Coruña con un mandato claro.
Cuando llegó a la ciudad gallega, tuvo la siguiente conversación con el Emperador:
- ¡Qué pasa Su Majes!
- Schumacher serr piloto fórrmula 1. Yo emperradorr.
- Claro, claro.
- Buen piloto Schumacher perro emperradorr serr más que piloto de fórrmula 1. Bueno, ¿qué tal porr Segovien? Buen cochinillo, ¿eh? Y ese acueducto, ¿seguirr en pie? Romanen dabuten. Yo le habrría puesto corrtinen perro esa es otrra historria.
- Todo bien por Segovia... Ninguna rebelión ni nada parecido. Jeje. Que oye... qué te iba yo a decir... que me han cogido por banda los segovianos y me han comentado... esto... que de pagar nanai.
- Qué serr nanai.
- Nein.
- Palabrra rarra nanai. No gustarr eso de pagarr nein.
- Pues parecía que iban en serio, mein liebe führer.
- Ya verremos - concluyó el Emperador.
Al día siguiente el procurador de Segovia fue el invitado especial del rey que no escatimó en gastos. Buen marisco de las rías, albariño, strippers, cubatazos, fotos con el Pequeño Nicolás... En fin, se lo pasaron en grande. Ya estaban con el habano y la copa de coñac cuando el monarca dijo:
- Entonces, ¿Segovia pagarr?
- Lo que haga falta, tronco. Por ti lo que haga falta, eres mi mejor amigo - dijo el procurador, que iba ya un poco pedo y estaba en la fase de exaltación de la amistad.
Tras la juerga, se reunieron las Cortes y el voto de Segovia fue contrario al mandato que los ciudadanos habían dado al procurador.
Cuando llegó a Segovia, el representante infiel entró a la ciudad poniendo cara de despistado. Un vecino le reconoció:
- ¡Eh tú, procurador! - saludó el vecino.
No hubo respuesta.
- ¡Eh procurador! - repitió el vecino.
- ¿Es a mí? - preguntó el procurador haciéndose el tonto.
- ¡Pues claro que es a ti, pájaro! - dijo el vecino, y luego hizo la pregunta que el otro estaba temiendo - ¿Qué tal en Galicia?
- Ah, pues muy bien, muy bien. Apenas me ha llovido. Muy rico el pulpo, todo muy bonito, por no hablar de la gente... - respondió el procurador.
- Ya ya... pero ¿cómo se ha tomado el emperador que no le vayamos a pagar? - cortó el vecino.
Se hizo el silencio más absoluto. Toda la ciudad parecía estar esperando la respuesta. Tras una ventana con visillo, una vieja observaba.
- Oye, que te he hecho una pregunta - dijo al rato el vecino.
- ¿Cómo? Perdona, estaba despistado. ¿Cuál era la pregunta? - respondió el procurador.
El vecino suspiró, pensando "qué paciencia", y dijo:
- Que cómo se ha tomado Carlos de Gante que no queramos pagarle.
De nuevo, el silencio. Una bola de paja pasó rodando. La vieja'l visillo se ajustó el sonotone.
- Que le has dicho que vamos a pagar, ¿no? - adivinó finalmente el vecino.
- Yo... pues... digamos que... es una forma de hablar, ¿no? Todo es relativo, según se vea, yo no lo diría de forma tan drástica, pero bueno... en fin, para resumir... digamos que sí - balbuceó el procurador al tiempo que intentaba escabullirse.
El procurador corría, pero no avanzaba. Una mano agarraba firmemente su camisa y le sostenía en el aire mientras sus piernas se agitaban inútilmente.
Al día siguiente, uno de los árboles de la Plaza Mayor lucía un extraño adorno, sin ser Navidad ni nada.
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Segovia sigue teniendo muchas cosas que molan. Pasear por la ciudad, una de las más hermosas de Castilla, es una delicia, y sus asados tienen justa fama. Sin embargo, hoy en día apenas se cuelga a los que se pasan la voluntad del pueblo por el arco del triunfo.
Segovia, tú antes molabas.
martes, 25 de noviembre de 2014
Contra la competencia desleal de la realidad
Recientemente varios artistas han rechazado premios otorgados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte alegando que no podían aceptarlos de un ministro que no cuida la cultura como es debido. Las quejas principales han sido los recortes en ayudas y la subida del IVA cultural del 7% al 21%. Sin embargo, ni siquiera se ha mencionado uno de los ataques más brutales que ha sufrido la cultura española en los últimos años. Yo denuncio la competencia desleal que se está llevando a cabo desde la realidad a cierto tipo de literatura.
Una de las tradiciones literarias más fecundas de este país ha sido la sátira. Desde la Edad Media se cultiva el género en lengua castellana, con ejemplos tan ilustres como el Arcipreste de Hita. El Siglo de Oro de las letras españolas supone un gran muestrario de esta tradición con sus letrillas maliciosas, sus pícaros, sus versiones burlescas de los mitos clásicos, sus sueños quevedianos, sus licenciados Tomé Burguillos y otras pullas poéticas, sus críticas en clave a personajes conocidos disfrazados de moros y, por supuesto, con el mayor exponente de la prosa satírica en lengua castellana: el Quijote. En el siglo XVIII la sátira se vuelve ilustrada y didáctica, y en el XIX periodística con Larra y compañía. El siglo XX nos dará el esperpento de Ramón, el teatro de Arniches o el cine de Berlanga. En definitiva, el humor en España se escribe enfadado y las críticas más furibundas se escriben con una sonrisa.
Alberti se preguntaba qué cantan, qué miran, qué sienten los poetas andaluces de ahora. Yo me pregunto qué nos queda a los escritores satíricos de ahora. La sátira depende de la caricatura que, exagerando los defectos, los hace ridículos, o mejor dicho expone lo ridículos que son en el fondo. Sin embargo, es sabido que no se puede hacer una parodia de una parodia y, de igual manera, ¿cómo caricaturizar una realidad caricaturesca?
Basta con mirar cualquier portada de periódico. ¿Acaso podemos caricaturizar el descaro de Esperanza Aguirre, la mujer que afirmó haber destapado la trama Gürtel? ¿O la ineptitud de Zapatero, o la de Rajoy? ¿Es posible exagerar el morro que le echan los políticos en sus excusas? ¿Acaso cuando los mismos partidos que se han corrompido a todos los niveles nos piden el voto para combatir la corrupción hace falta añadir algo para ridiculizarlos? Por no hablar de la arrogancia de ciertos representantes públicos. Sonia Castedo, o el propio Wert son ejemplos insuperables. ¿Y qué me dicen del mal gusto de un Jesús Gil, o de aquel concejal de Marbella que tenía un Miró en el cuarto de baño y una jirafa disecada en el salón? ¡Y el cinismo! Hoy mismo Pedro Sánchez nos anuncia que pretende derogar la reforma del artículo 135 de la Constitución, esa que votaron PP y PSOE juntitos de la mano, porque ha servido de coartada para los recortes de Rajoy. Claro, pretende derogarla... ahora que sabe que la mayoría absoluta del PP lo impedirá. ¿Ese cinismo es exagerable? Y por supuesto Moncloa, Zarzuela, el CNI y todas las instituciones estatales corren asustadas a desmentir al Pequeño Nicolás, que ha afirmado que le encargaron las más delicadas misiones de estado. ¡Por Dios bendito! ¿Me puede alguien explicar cómo caricaturizamos al Pequeño Nicolás, que es una caricatura de Mortadelo y Filemón?
Hoy no puede haber un Quevedo, un Cervantes, un Berlanga... Es imposible, debido a la competencia desleal del periódico. ¡Acabemos con este agravio a nuestras letras!
ACTUALIZACIÓN:
http://www.eldiario.es/politica/Susana-Diaz-seguridad-partido-Podemos_0_329317436.html
Al PSOE no le inspiran confianza los partidos que cambian de idea. ¡Al PSOE!
Una de las tradiciones literarias más fecundas de este país ha sido la sátira. Desde la Edad Media se cultiva el género en lengua castellana, con ejemplos tan ilustres como el Arcipreste de Hita. El Siglo de Oro de las letras españolas supone un gran muestrario de esta tradición con sus letrillas maliciosas, sus pícaros, sus versiones burlescas de los mitos clásicos, sus sueños quevedianos, sus licenciados Tomé Burguillos y otras pullas poéticas, sus críticas en clave a personajes conocidos disfrazados de moros y, por supuesto, con el mayor exponente de la prosa satírica en lengua castellana: el Quijote. En el siglo XVIII la sátira se vuelve ilustrada y didáctica, y en el XIX periodística con Larra y compañía. El siglo XX nos dará el esperpento de Ramón, el teatro de Arniches o el cine de Berlanga. En definitiva, el humor en España se escribe enfadado y las críticas más furibundas se escriben con una sonrisa.
Alberti se preguntaba qué cantan, qué miran, qué sienten los poetas andaluces de ahora. Yo me pregunto qué nos queda a los escritores satíricos de ahora. La sátira depende de la caricatura que, exagerando los defectos, los hace ridículos, o mejor dicho expone lo ridículos que son en el fondo. Sin embargo, es sabido que no se puede hacer una parodia de una parodia y, de igual manera, ¿cómo caricaturizar una realidad caricaturesca?
Basta con mirar cualquier portada de periódico. ¿Acaso podemos caricaturizar el descaro de Esperanza Aguirre, la mujer que afirmó haber destapado la trama Gürtel? ¿O la ineptitud de Zapatero, o la de Rajoy? ¿Es posible exagerar el morro que le echan los políticos en sus excusas? ¿Acaso cuando los mismos partidos que se han corrompido a todos los niveles nos piden el voto para combatir la corrupción hace falta añadir algo para ridiculizarlos? Por no hablar de la arrogancia de ciertos representantes públicos. Sonia Castedo, o el propio Wert son ejemplos insuperables. ¿Y qué me dicen del mal gusto de un Jesús Gil, o de aquel concejal de Marbella que tenía un Miró en el cuarto de baño y una jirafa disecada en el salón? ¡Y el cinismo! Hoy mismo Pedro Sánchez nos anuncia que pretende derogar la reforma del artículo 135 de la Constitución, esa que votaron PP y PSOE juntitos de la mano, porque ha servido de coartada para los recortes de Rajoy. Claro, pretende derogarla... ahora que sabe que la mayoría absoluta del PP lo impedirá. ¿Ese cinismo es exagerable? Y por supuesto Moncloa, Zarzuela, el CNI y todas las instituciones estatales corren asustadas a desmentir al Pequeño Nicolás, que ha afirmado que le encargaron las más delicadas misiones de estado. ¡Por Dios bendito! ¿Me puede alguien explicar cómo caricaturizamos al Pequeño Nicolás, que es una caricatura de Mortadelo y Filemón?
Hoy no puede haber un Quevedo, un Cervantes, un Berlanga... Es imposible, debido a la competencia desleal del periódico. ¡Acabemos con este agravio a nuestras letras!
ACTUALIZACIÓN:
http://www.eldiario.es/politica/Susana-Diaz-seguridad-partido-Podemos_0_329317436.html
Al PSOE no le inspiran confianza los partidos que cambian de idea. ¡Al PSOE!
lunes, 10 de noviembre de 2014
Consideraciones de sentido común sobre la consulta catalana de ayer
Hay debates que producen un cansancio enorme por la cantidad de sandeces interesadas que se dicen. Parece que aquellos en los que están en juego las naciones tienden a ser de este tipo.
Que se diga que es un fracaso que voten más de dos millones de personas en una consulta no vinculante, con la oposición frontal del estado central, con la campaña en contra de la participación de los partidarios del unionismo, es una bobada.
Que se pretenda que un 30 y pico por ciento de participación es un éxito de proporciones históricas es otra bobada.
Ha sido un éxito, sin duda, una gran movilización. Pero no un éxito histórico: recordemos que las anteriores movilizaciones a favor de la consulta también han tenido un apoyo masivo. La cosa no ha variado mucho con la consulta de ayer.
Que se adjudique la abstención en la consulta a una opción determinada y se hagan cálculos del número de independentistas basados en esa premisa es una bobada.
Que se niegue que se ha movilizado más a los independentistas que a los no independentistas y por lo tanto se extrapole el resultado de la consulta (mayoritariamente independentista) al resto de la población, es otra bobada.
Lo que nos dice la consulta de ayer es que el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población. Es un abanico amplísimo, pero cualquier otra interpretación es muy especulativa.
Que se achaque "falta de garantías" a los convocantes cuando desde el gobierno central se han puesto constantemente palos en las ruedas a quienes querían convocar un referéndum en condiciones, es una estupidez mayúscula. Que se achaque a los mismos la falta de participación de interventores partidarios del "no" en la consulta cuando los partidarios del "no" se han negado a participar es idiota.
Que por el otro lado se pidan pruebas de irregularidades a los críticos es lo que se suele llamar invertir la carga de la prueba: hay que hacer lo posible por demostrar que los resultados son limpios.
Creo que, dentro de las limitaciones, se ha intentado hacer las cosas bien. En cualquier caso, si ha habido irregularidades se deben más a la falta de colaboración de los partidarios del "no". Se trata de una profecía auto-cumplida: como creo que la consulta no es válida, me niego a colaborar. Como no he colaborado, la consulta no es válida porque toda la organización ha estado a cargo de los partidarios del sí. ¡Claro!
La penúltima bobada, y en este caso no voy a ser tan equidistante, es pretender que creamos que preguntar a la gente lo que piensa es antidemocrático. Lo siento, no he encontrado ninguna tontería equivalente en el otro bando. Que la gente decida votando no es que sea democrático: es la definición de democracia.
Y por fin la última, y ésta también es una bobada unilateral. ¿Cómo puede decir un legislador que la ley impide algo? ¿Quién hace las leyes? Si la Constitución impide que se pueda convocar un referéndum de autodeterminación es porque los partidos políticos se niegan a plantearse cambiar la Constitución. El problema es político, no jurídico.
Concluyendo: hoy, como ayer (pero la consulta ha sido una muestra más), es evidente que hay una proporción indeterminada de independentistas en la sociedad catalana: en cualquier caso, una proporción lo bastante grande como para que sea necesario, antes o después, un auténtico referéndum vinculante. Está por ver cómo se realizará, si será algo unilateral por parte de las instituciones catalanas o si se llegará a un acuerdo, a través de una reforma de la Constitución Española, con el gobierno central y los partidos estatales. Pero los catalanes tendrán que votar porque es la única forma de desbloquear la situación. Lo veremos, y no creo que tardando mucho.
----
EDITO la entrada para hacer algunas ACLARACIONES SEGURAMENTE INNECESARIAS
Siendo exageradamente riguroso, la siguiente frase es inexacta:
"el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población"
Por poder ser, podría ser que en realidad TODAS las abstenciones fueran de partidarios de la independencia y por lo tanto el número de independentistas fuera aún mayor que lo que indican los resultados de la consulta. Sin embargo no creo que nadie se plantee tal posibilidad.
Opino sobre estos temas desde Madrid. No sería la primera vez que alguien me dice "se nota que no vives en Cataluña, porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña). Lo curioso es que tampoco sería la primera vez que después otra persona me dice "se nota que no vives en Cataluña porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña totalmente contraria a la anterior). Lo cual demuestra que vivir en un lugar no te convierte en un ser omnisciente en todo lo que concierne a ese lugar, sobre todo si por "lugar" nos referimos a un territorio extenso con una población de millones. El entorno en el que nos movemos tiende a sesgar la opinión que tenemos sobre cómo opina o actúa la mayoría de la gente. Yo por eso trato de basar mis opiniones en datos más objetivos: encuestas, resultados electorales, estadísticas... Trato de hacer lo mismo cuando opino sobre Madrid. Ciertamente vivir en un lugar puede otorgar un conocimiento superior sobre el entorno cultural y por lo tanto una ventaja a la hora de analizar la situación, pero el sesgo del que hablaba antes (salvo que uno sea consciente del mismo y trate de contrarrestarlo) pesa más y puede anular el efecto de ese conocimiento del entorno cultural.
Opino desinteresadamente pues no tengo que posicionarme ni a favor ni en contra de la independencia. Creo que es un tema que concierne a los catalanes.
Aunque fuera catalán, creo que no tendría una actitud muy distinta, pues mi postura en estos temas es una postura tan minoritaria que normalmente ni siquiera se tiene en cuenta. Yo sería de los del No-Sí. Para quien no lo sepa, en la consulta de ayer el No-Sí es un voto nulo, pues la segunda pregunta está condicionada a la primera: se preguntaba, en principio, "¿quieres que Cataluña sea un estado?". Y, "en caso de haber contestado afirmativamente a la anterior pregunta, ¿quieres que sea independiente?". Sin embargo, algunos colectivos anarquistas han hecho campaña por la respuesta No-Sí como una forma de visibilizar que hay más alternativas que las que se plantean: por ejemplo, independencia sí, pero estado ¿para qué? La salida libertaria.
Que se diga que es un fracaso que voten más de dos millones de personas en una consulta no vinculante, con la oposición frontal del estado central, con la campaña en contra de la participación de los partidarios del unionismo, es una bobada.
Que se pretenda que un 30 y pico por ciento de participación es un éxito de proporciones históricas es otra bobada.
Ha sido un éxito, sin duda, una gran movilización. Pero no un éxito histórico: recordemos que las anteriores movilizaciones a favor de la consulta también han tenido un apoyo masivo. La cosa no ha variado mucho con la consulta de ayer.
Que se adjudique la abstención en la consulta a una opción determinada y se hagan cálculos del número de independentistas basados en esa premisa es una bobada.
Que se niegue que se ha movilizado más a los independentistas que a los no independentistas y por lo tanto se extrapole el resultado de la consulta (mayoritariamente independentista) al resto de la población, es otra bobada.
Lo que nos dice la consulta de ayer es que el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población. Es un abanico amplísimo, pero cualquier otra interpretación es muy especulativa.
Que se achaque "falta de garantías" a los convocantes cuando desde el gobierno central se han puesto constantemente palos en las ruedas a quienes querían convocar un referéndum en condiciones, es una estupidez mayúscula. Que se achaque a los mismos la falta de participación de interventores partidarios del "no" en la consulta cuando los partidarios del "no" se han negado a participar es idiota.
Que por el otro lado se pidan pruebas de irregularidades a los críticos es lo que se suele llamar invertir la carga de la prueba: hay que hacer lo posible por demostrar que los resultados son limpios.
Creo que, dentro de las limitaciones, se ha intentado hacer las cosas bien. En cualquier caso, si ha habido irregularidades se deben más a la falta de colaboración de los partidarios del "no". Se trata de una profecía auto-cumplida: como creo que la consulta no es válida, me niego a colaborar. Como no he colaborado, la consulta no es válida porque toda la organización ha estado a cargo de los partidarios del sí. ¡Claro!
La penúltima bobada, y en este caso no voy a ser tan equidistante, es pretender que creamos que preguntar a la gente lo que piensa es antidemocrático. Lo siento, no he encontrado ninguna tontería equivalente en el otro bando. Que la gente decida votando no es que sea democrático: es la definición de democracia.
Y por fin la última, y ésta también es una bobada unilateral. ¿Cómo puede decir un legislador que la ley impide algo? ¿Quién hace las leyes? Si la Constitución impide que se pueda convocar un referéndum de autodeterminación es porque los partidos políticos se niegan a plantearse cambiar la Constitución. El problema es político, no jurídico.
Concluyendo: hoy, como ayer (pero la consulta ha sido una muestra más), es evidente que hay una proporción indeterminada de independentistas en la sociedad catalana: en cualquier caso, una proporción lo bastante grande como para que sea necesario, antes o después, un auténtico referéndum vinculante. Está por ver cómo se realizará, si será algo unilateral por parte de las instituciones catalanas o si se llegará a un acuerdo, a través de una reforma de la Constitución Española, con el gobierno central y los partidos estatales. Pero los catalanes tendrán que votar porque es la única forma de desbloquear la situación. Lo veremos, y no creo que tardando mucho.
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EDITO la entrada para hacer algunas ACLARACIONES SEGURAMENTE INNECESARIAS
Siendo exageradamente riguroso, la siguiente frase es inexacta:
"el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población"
Por poder ser, podría ser que en realidad TODAS las abstenciones fueran de partidarios de la independencia y por lo tanto el número de independentistas fuera aún mayor que lo que indican los resultados de la consulta. Sin embargo no creo que nadie se plantee tal posibilidad.
Opino sobre estos temas desde Madrid. No sería la primera vez que alguien me dice "se nota que no vives en Cataluña, porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña). Lo curioso es que tampoco sería la primera vez que después otra persona me dice "se nota que no vives en Cataluña porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña totalmente contraria a la anterior). Lo cual demuestra que vivir en un lugar no te convierte en un ser omnisciente en todo lo que concierne a ese lugar, sobre todo si por "lugar" nos referimos a un territorio extenso con una población de millones. El entorno en el que nos movemos tiende a sesgar la opinión que tenemos sobre cómo opina o actúa la mayoría de la gente. Yo por eso trato de basar mis opiniones en datos más objetivos: encuestas, resultados electorales, estadísticas... Trato de hacer lo mismo cuando opino sobre Madrid. Ciertamente vivir en un lugar puede otorgar un conocimiento superior sobre el entorno cultural y por lo tanto una ventaja a la hora de analizar la situación, pero el sesgo del que hablaba antes (salvo que uno sea consciente del mismo y trate de contrarrestarlo) pesa más y puede anular el efecto de ese conocimiento del entorno cultural.
Opino desinteresadamente pues no tengo que posicionarme ni a favor ni en contra de la independencia. Creo que es un tema que concierne a los catalanes.
Aunque fuera catalán, creo que no tendría una actitud muy distinta, pues mi postura en estos temas es una postura tan minoritaria que normalmente ni siquiera se tiene en cuenta. Yo sería de los del No-Sí. Para quien no lo sepa, en la consulta de ayer el No-Sí es un voto nulo, pues la segunda pregunta está condicionada a la primera: se preguntaba, en principio, "¿quieres que Cataluña sea un estado?". Y, "en caso de haber contestado afirmativamente a la anterior pregunta, ¿quieres que sea independiente?". Sin embargo, algunos colectivos anarquistas han hecho campaña por la respuesta No-Sí como una forma de visibilizar que hay más alternativas que las que se plantean: por ejemplo, independencia sí, pero estado ¿para qué? La salida libertaria.
viernes, 31 de octubre de 2014
Formas de entender el anarcosindicalismo
Desde principios de año estoy afiliado a un sindicato y desde hace unos meses, cuando acepté el nombramiento de delegado sindical, estoy militando más activamente en el mismo.
El sindicato en cuestión es CGT (Confederación General del Trabajo), escisión de la histórica CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Su origen se remonta a los años 80, cuando se produjo un debate en el seno de la CNT sobre la conveniencia de presentarse a las elecciones sindicales. Los partidarios de no presentarse apelaban a los principios anarquistas de la organización: el trabajador no debe tener representantes: debe representarse a sí mismo. Los partidarios de presentarse apelaban a la necesidad de estar en cualquier ámbito donde se puedan decidir asuntos importantes para los trabajadores, como son los comités de empresa. Ambas partes, según mi punto de vista, tenían razón. Pero las posturas eran irreconciliables y la disputa acabó con la escisión del sindicato: aquellos que abogaban por estar en los comités formaron el sindicato que acabó llamándose (tras una nueva disputa por las siglas) CGT.
El sindicato siguió (y sigue) proclamándose anarcosindicalista, cuestión que es polémica. Para los más ortodoxos (entiéndase la palabra de la forma más neutra posible, no pretendo criticar dicha postura) el hecho de presentarse a cualquier tipo de elección es incompatible con los principios del anarquismo. Además, a causa de la presencia en los comités de empresa, la CGT recibe cierta cantidad de dinero público en forma de subvenciones (una cantidad que se intenta limitar, por ejemplo rechazando subvenciones por formación), cosa que, según los críticos con la organización, compromete la independencia de la misma respecto al estado. En el aspecto de organización interna, sin embargo, no creo que nadie pueda dudar del carácter anarcosindicalista de CGT. Todas las decisiones son asamblearias, cada sección sindical es independiente y los cargos que existen (también los hay en CNT) son puramente organizativos y no tienen poder de decisión, pues el único órgano de decisión es la asamblea de afiliados. En cuanto a la ideología de la militancia, es mixta. Hay anarquistas en CGT y también gente que se ha acercado al sindicato buscando una alternativa, más honesta y combativa, a los sindicatos mayoritarios, pero que no necesariamente comparten el ideario anarquista. Sin embargo, esta cuestión no me parece excesivamente importante mientras se mantengan las formas de funcionar de la organización. Una organización es anarquista si funciona de manera anarquista. Por lo demás, que cada cual piense como quiera. Tampoco en CNT se exige ninguna ideología concreta a los afiliados: basta con ser trabajador.
¿Pertenezco, pues, a una organización anarcosindicalista? ¿Tenemos derecho a llamarnos así y a usar los símbolos que se suelen asociar al anarquismo? Opino que sí: somos anarcosindicalistas, no sólo anarquistas. Entendemos que nuestro deber es estar ahí donde hagamos falta a los trabajadores y hoy en día, por desgracia, o se está en los comités de empresa o se está al margen de la mayoría de las decisiones. No quiero con esto decir que el modelo de CNT no sea útil en muchos contextos: ahí donde el trabajador está dispuesto a movilizarse por sus derechos, no hace falta un comité. Ahí sólo hace falta un sindicato que organice a los trabajadores y canalice la lucha.
El problema es que hay muchos sectores donde las circunstancias dificultan la movilización de los propios trabajadores. Podría poner mi propio gremio como ejemplo perfecto. Soy informático y trabajo en una consultora. Existen causas objetivas que ponen trabas a la auto-organización. La dispersión es una de ellas: en una misma empresa puede haber trabajadores repartidos en cientos de centros de trabajo (decenas de ellos en una misma ciudad). Por otro lado, la subcontratación es generalizada, lo que hace que se dividan las luchas, ya que el compañero que trabaja a tu lado tenga un contrato con otra empresa, que tenga un convenio distinto y unas condiciones diferentes. Además, hay una razón subjetiva para la desmovilización, concretamente, de los informáticos (y quizá sea la más importante): antes de que se incorporasen al mercado laboral las promociones más numerosas de ingenieros informáticos (más o menos cuando me incorporé yo a la profesión), la demanda estaba desajustada con la oferta, lo que favoreció a los trabajadores durante unos años. No existía paro. Si las condiciones de trabajo no te gustaban, no había ningún problema en irte a otra empresa. Los salarios eran relativamente altos y se actualizaban periódicamente... En esas circunstancias, la respuesta de los trabajadores (perfectamente razonable en aquellos años) ante cualquier tipo de explotación laboral no pasaba por la solidaridad, la lucha obrera o los sindicatos, sino por la solución individual. Hace años que cambiaron radicalmente las cosas: hoy somos obreros del teclado. Y no es algo que viniera con la crisis (y por lo tanto no se irá con las "raíces vigorosas"): como decía arriba, el cambio se produjo antes, con la incorporación de promociones más numerosas. Hoy en día sí tiene sentido el movimiento obrero... pero perduran las mentalidades individualistas heredadas del período dorado de la profesión. Nada extraño: es ley universal que las mentalidades cambian más lentamente que las circunstancias.
En tales casos, ¿tiene sentido el sindicalismo anarquista? Creo que sí, y opino que el camino que sigue CGT (al menos en los casos que conozco, como por ejemplo la sección sindical a la que pertenezco) es correcto. Estar en los comités pero seguir convocando asambleas de trabajadores para que aquello que se lleve a las negociaciones con la empresa sea la voz de los trabajadores. Hacer pedagogía, tratar de convencer a los compañeros de trabajo de que nadie puede defenderles mejor que ellos mismos, y brindarles el sindicato como herramienta para hacerlo. Consultando lo más posible e informando con total transparencia para que nadie sienta que se están haciendo cosas a sus espaldas.
Y en eso estamos.
El sindicato en cuestión es CGT (Confederación General del Trabajo), escisión de la histórica CNT (Confederación Nacional del Trabajo). Su origen se remonta a los años 80, cuando se produjo un debate en el seno de la CNT sobre la conveniencia de presentarse a las elecciones sindicales. Los partidarios de no presentarse apelaban a los principios anarquistas de la organización: el trabajador no debe tener representantes: debe representarse a sí mismo. Los partidarios de presentarse apelaban a la necesidad de estar en cualquier ámbito donde se puedan decidir asuntos importantes para los trabajadores, como son los comités de empresa. Ambas partes, según mi punto de vista, tenían razón. Pero las posturas eran irreconciliables y la disputa acabó con la escisión del sindicato: aquellos que abogaban por estar en los comités formaron el sindicato que acabó llamándose (tras una nueva disputa por las siglas) CGT.
El sindicato siguió (y sigue) proclamándose anarcosindicalista, cuestión que es polémica. Para los más ortodoxos (entiéndase la palabra de la forma más neutra posible, no pretendo criticar dicha postura) el hecho de presentarse a cualquier tipo de elección es incompatible con los principios del anarquismo. Además, a causa de la presencia en los comités de empresa, la CGT recibe cierta cantidad de dinero público en forma de subvenciones (una cantidad que se intenta limitar, por ejemplo rechazando subvenciones por formación), cosa que, según los críticos con la organización, compromete la independencia de la misma respecto al estado. En el aspecto de organización interna, sin embargo, no creo que nadie pueda dudar del carácter anarcosindicalista de CGT. Todas las decisiones son asamblearias, cada sección sindical es independiente y los cargos que existen (también los hay en CNT) son puramente organizativos y no tienen poder de decisión, pues el único órgano de decisión es la asamblea de afiliados. En cuanto a la ideología de la militancia, es mixta. Hay anarquistas en CGT y también gente que se ha acercado al sindicato buscando una alternativa, más honesta y combativa, a los sindicatos mayoritarios, pero que no necesariamente comparten el ideario anarquista. Sin embargo, esta cuestión no me parece excesivamente importante mientras se mantengan las formas de funcionar de la organización. Una organización es anarquista si funciona de manera anarquista. Por lo demás, que cada cual piense como quiera. Tampoco en CNT se exige ninguna ideología concreta a los afiliados: basta con ser trabajador.
¿Pertenezco, pues, a una organización anarcosindicalista? ¿Tenemos derecho a llamarnos así y a usar los símbolos que se suelen asociar al anarquismo? Opino que sí: somos anarcosindicalistas, no sólo anarquistas. Entendemos que nuestro deber es estar ahí donde hagamos falta a los trabajadores y hoy en día, por desgracia, o se está en los comités de empresa o se está al margen de la mayoría de las decisiones. No quiero con esto decir que el modelo de CNT no sea útil en muchos contextos: ahí donde el trabajador está dispuesto a movilizarse por sus derechos, no hace falta un comité. Ahí sólo hace falta un sindicato que organice a los trabajadores y canalice la lucha.
El problema es que hay muchos sectores donde las circunstancias dificultan la movilización de los propios trabajadores. Podría poner mi propio gremio como ejemplo perfecto. Soy informático y trabajo en una consultora. Existen causas objetivas que ponen trabas a la auto-organización. La dispersión es una de ellas: en una misma empresa puede haber trabajadores repartidos en cientos de centros de trabajo (decenas de ellos en una misma ciudad). Por otro lado, la subcontratación es generalizada, lo que hace que se dividan las luchas, ya que el compañero que trabaja a tu lado tenga un contrato con otra empresa, que tenga un convenio distinto y unas condiciones diferentes. Además, hay una razón subjetiva para la desmovilización, concretamente, de los informáticos (y quizá sea la más importante): antes de que se incorporasen al mercado laboral las promociones más numerosas de ingenieros informáticos (más o menos cuando me incorporé yo a la profesión), la demanda estaba desajustada con la oferta, lo que favoreció a los trabajadores durante unos años. No existía paro. Si las condiciones de trabajo no te gustaban, no había ningún problema en irte a otra empresa. Los salarios eran relativamente altos y se actualizaban periódicamente... En esas circunstancias, la respuesta de los trabajadores (perfectamente razonable en aquellos años) ante cualquier tipo de explotación laboral no pasaba por la solidaridad, la lucha obrera o los sindicatos, sino por la solución individual. Hace años que cambiaron radicalmente las cosas: hoy somos obreros del teclado. Y no es algo que viniera con la crisis (y por lo tanto no se irá con las "raíces vigorosas"): como decía arriba, el cambio se produjo antes, con la incorporación de promociones más numerosas. Hoy en día sí tiene sentido el movimiento obrero... pero perduran las mentalidades individualistas heredadas del período dorado de la profesión. Nada extraño: es ley universal que las mentalidades cambian más lentamente que las circunstancias.
En tales casos, ¿tiene sentido el sindicalismo anarquista? Creo que sí, y opino que el camino que sigue CGT (al menos en los casos que conozco, como por ejemplo la sección sindical a la que pertenezco) es correcto. Estar en los comités pero seguir convocando asambleas de trabajadores para que aquello que se lleve a las negociaciones con la empresa sea la voz de los trabajadores. Hacer pedagogía, tratar de convencer a los compañeros de trabajo de que nadie puede defenderles mejor que ellos mismos, y brindarles el sindicato como herramienta para hacerlo. Consultando lo más posible e informando con total transparencia para que nadie sienta que se están haciendo cosas a sus espaldas.
Y en eso estamos.
viernes, 17 de octubre de 2014
Brave New World
Estos tiempos que nos ha tocado vivir son una sorpresa constante, un asombro diario, una exaltación continua. Vivimos de asombro en asombro como Alicia en el País de las Maravillas pero sin el inquietante grito de la reina de corazones ("¡Que le corten la cabeza!") porque en este mundo los naipes no hablan y las cabezas se suelen cortar en silencio. El caso es que, como dice el dicho, los tiempos adelantan que es una auténtica barbaridad. Y por supuesto donde más adelantan es en esa meca de los jovenzuelos guapos, listos y ricos, de la moda desenfadada y de al innovación tecnológica; in the land of the free and the home of the brave, of course, pero más concretamente en un lugar que si fuera un monte sería el Olimpo, pero es un valle: Silicon Valley.
Apple y Facebook pagarán la congelación de óvulos de sus empleadas
¡Por fin las trabajadoras americanas podrán liberarse de las esclavitudes biológicas para dedicarse en cuerpo y alma a alcanzar el éxito profesional! Tan sólo se les pedirá a cambio (y es justo, pues la empresa ya paga la carísima congelación de los óvulos) que congelen sus vidas. Además, ¿no lo han hecho ya sus colegas varones? ¿Y no envidian ellas las altas cimas a las que han logrado escalar a base de olvidarse de que existe algo llamado tiempo libre? ¡Pues cómo no van a envidiarles!
No debemos temer a las innovaciones. Al fin y al cabo, dicen que si no se rompe la cadena del frío, la vida no tiene por qué sabernos a congelado.
Tan sólo esperemos que no se quede aquí la cosa. La idea de congelar a diestro y siniestro tiene muchísimo potencial y sería una lástima que nos conformáramos con los óvulos. Así de repente se me ocurre que se podría congelar a los parados hasta que hubiera trabajo para ellos.
¡Oh tiempo nuevo y feliz! Preñado estás de promesas (sin que por ello tengas que pedir permiso de maternidad).
jueves, 25 de septiembre de 2014
El bucle de los Almenos
La primera parte es la más fácil. Seguro que ya lo has hecho. Acércate a un trabajador esclavizado por un trabajo de mierda y dile:
- Al menos tienes trabajo.
Luego viene la parte difícil. Ahora busca un parado. No, eso no es lo complicado. Al menos no en este país... Pero, una vez localizado, tienes que armarte de valor para decirle lo siguiente:
- Al menos no estás muerto.
Quizá te mande a la mierda, pero debes insistir. Dile que los muertos están bajo tierra y él (o ella) caminará bajo el sol (aunque tengas que plagiar a Rimbaud). Al final acabará reconociendo que es mejor estar vivo.
El resto ya viene rodado. Sólo tienes que acercarte a un cementerio y decir a cualquier tumba:
- ¡Al menos no estás esclavizado en un trabajo de mierda!
Si has tomado la precaución de elegir una tumba que en ese momento no esté siendo visitada por ningún familiar, no tendrás ningún problema. Los muertos son dóciles y resignados. Son silenciosos. Y, ya se sabe, el que calla otorga.
En ese momento, habrás completado el bucle de los Almenos. Puedes volver a tu casa y seguir viviendo tu vida, y podrás resignarte a no ser feliz gracias a la seguridad que acabas de adquirir de no ser infeliz.
- Al menos tienes trabajo.
Luego viene la parte difícil. Ahora busca un parado. No, eso no es lo complicado. Al menos no en este país... Pero, una vez localizado, tienes que armarte de valor para decirle lo siguiente:
- Al menos no estás muerto.
Quizá te mande a la mierda, pero debes insistir. Dile que los muertos están bajo tierra y él (o ella) caminará bajo el sol (aunque tengas que plagiar a Rimbaud). Al final acabará reconociendo que es mejor estar vivo.
El resto ya viene rodado. Sólo tienes que acercarte a un cementerio y decir a cualquier tumba:
- ¡Al menos no estás esclavizado en un trabajo de mierda!
Si has tomado la precaución de elegir una tumba que en ese momento no esté siendo visitada por ningún familiar, no tendrás ningún problema. Los muertos son dóciles y resignados. Son silenciosos. Y, ya se sabe, el que calla otorga.
En ese momento, habrás completado el bucle de los Almenos. Puedes volver a tu casa y seguir viviendo tu vida, y podrás resignarte a no ser feliz gracias a la seguridad que acabas de adquirir de no ser infeliz.
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