La receta es sencilla pues se trata simplemente de insertar una suculenta loncha de verdad entre dos nutritivas rebanadas de mentira. O, dicho de forma más recetil:
____________
INGREDIENTES:
- Una suculenta loncha de verdad
- Dos nutritivas rebanadas de mentira
ELABORACIÓN:
Introducir la loncha de verdad entre las rebanadas de mentira y servir.
____________
El éxito de la receta depende de la correcta combinación de los ingredientes, que deben estar en su debida proporción. De tal manera, se logra que la verdad, con su potente sabor, oculte el aroma de la mentira. Al mismo tiempo, si la verdad es una verdad ya conocida (o incluso obvia) la mentira puede aportar ese punto de frescura, al ser más novedosa (aunque falaz). Para ilustrar todo esto, un ejemplo:
LO SIENTO <-- TROLA
ME HE EQUIVOCADO <-- NO JODAS
NO VOLVERÁ A SUCEDER <-- TROLAZA
Este delicioso sándwich es muy socorrido en año electoral (si consigues convencer a alguien de que se lo trague) como evidencia este otro ejemplo:
A principios del año pasado ya nos dimos cuenta de que <-- uy, de pronto os distéis cuenta
poner nuestra
firma en la MSCT fue un grave error. <-- jojojojo nooooooo
No pasa día que no nos arrepintamos de nuestra metedura de pata <-- ahora que hay elecciones
Una maldición china dice: "¡Que vivas en tiempos interesantes!" Nos ha tocado
miércoles, 18 de marzo de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
ATENCIÓN: Dios oficialmente existe
Jaque mate, ateos... ¡es oficial!
Ha salido en el BOE:
"El primer bloque parte de los datos más evidentes: la constatación de la realidad de las cosas y los seres vivos, de modo especial el hombre. Se nos impone su existencia como dato evidente. En un segundo paso, si la persona no se queda en el primer impacto o simple constatación de su existencia, tiene que reconocer que las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos. Luego Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene. Por ello, la realidad en cuanto tal es signo de Dios, habla de Su existencia"
(Cachis, hasta ahora me había quedado en el primer impacto o simple constatación de mi existencia, qué fallo más bobo)
"La iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre. Es decir, Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en relación con Él"
(lalala)
"No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz"
(De desagradecíos está el mundo lleno)
Estas perlitas y muchas más en: http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2015-1849
¡AMÉN!
Ha salido en el BOE:
"El primer bloque parte de los datos más evidentes: la constatación de la realidad de las cosas y los seres vivos, de modo especial el hombre. Se nos impone su existencia como dato evidente. En un segundo paso, si la persona no se queda en el primer impacto o simple constatación de su existencia, tiene que reconocer que las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos. Luego Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene. Por ello, la realidad en cuanto tal es signo de Dios, habla de Su existencia"
(Cachis, hasta ahora me había quedado en el primer impacto o simple constatación de mi existencia, qué fallo más bobo)
"La iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre. Es decir, Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en relación con Él"
(lalala)
"No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz"
(De desagradecíos está el mundo lleno)
Estas perlitas y muchas más en: http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2015-1849
¡AMÉN!
martes, 24 de febrero de 2015
Curiosidades y despropósitos de la historia: "Alemania debe perecer"
Quizá toda la historia humana esté plagada de despropósitos, pero si preguntáramos a alguien elegido al azar en la calle cuál es la época en la que más han abundado, no es del todo improbable que nos hablara del ascenso del fascismo, el nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Hoy, gracias a los inescrutables caminos de Internet, he descubierto un despropósito maravilloso: la historia de Theodore N. Kaufman y un panfleto perfectmente idiota, "Germany Must Perish!". Lo que sigue apenas es más que una traducción resumida del artículo de Wikipedia (en inglés) sobre el personaje.
Theodore Newman Kaufman fue un judío americano de origen alemán, nacido en Manhattan en 1910. Fue propietario de una agencia de publicidad, el negocio con el que se ganó la vida. También era dueño de una editorial, Argyle Press. Con esta segunda empresa no buscaba el lucro: la intención era publicar sus propias ideas políticas. Kaufman se oponía radicalmente a la intervención de EEUU en cualquier guerra europea. Fue fundador de la "American Federation of Peace": posiblemente también era su único miembro.
Su salto a la fama llegó en 1941, cuando publicó su panfleto más célebre, titulado "Alemania debe perecer". El título era fiel al contenido. Convencido de que el pueblo alemán era culpable de todas las guerras de gran envergadura que se habían producido en el planeta, su autor defendía que la única manera de alcanzar la paz duradera era borrar a Alemania del mapa. En efecto, la propuesta comenzaba con dicho borrado, literalmente: incluía un mapa con una partición de Alemania entre sus vecinos. Sin embargo, la cosa no podía quedar así. Kaufman no subestimaba la fuerza del nacionalismo alemán, que sin duda resurgiría si cabe con más fuerza tras el reparto. La "solución final" (tomando prestada la expresión de otro sitio: no me consta que Kaufman usara tales palabras, aunque sería una ironía extraordinaria) tenía que ser más audaz. Era necesaria la eliminación del pueblo aleman mediante su esterilización en masa. Por supuesto, todo tiene su justificación. Los alemanes, causantes de todas las guerras que habían asolado al mundo, eran una nación criminal. De la misma manera que los códigos penales se hacen cargo de los criminales llegando en casos extremos a la pena de muerte, un pueblo criminal debía ser castigado con contundencia. Visto así, la esterilización incluso tenía un aspecto humanista, pues evitaba la crudeza de la eliminación física directa de los individuos.
En su país natal, el libro de Kaufman y su descabellada propuesta pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, alcanzaron la fama en Alemania. Lo portentosamente idiota de esta historia tiene mucho que ver con lo predecible del resultado. Recordemos que Kaufman era, además de gilipollas, judío. Fueron las autoridades nazis, con Goebbles a la cabeza, quienes hicieron al libro de Kaufman una promoción que para sí la quisiera cualquier escritor. Elevaron la importancia del personaje de mindundi a reputada personalidad con influencia incluso sobre el presidente Roosevelt. En cuanto al panfleto, de excentricidad lo auparon a conspiración judaica mundial. Los nazis llegaron a justificar alguna de sus tropelías antisemitas (por ejemplo la expulsión de los judíos de Hanover en septiembre de 1941) con el libro de marras.
"Pocos americanos han oído hablar de su destacado compatriota Kaufman... En Alemania todos los niños le conocen desde hace tiempo", publicó la revista estadounidense The Nation en 1942."Ningún hombre ha hecho un perjuicio más irresponsable a la causa por la que su nación está luchando y sufriendo que Nathan (sic) Kaufman", escribió el periodista estadounidense Howard K. Smith. La revista Time comparó su libelo con la sátira "Una proposición modesta", de Swift... haciendo la salvedad de que la obra de Kaufman no era una sátira.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Theodore N. Kaufman se retiró de la vida pública y nunca más se volvió a saber de él.
Theodore Newman Kaufman fue un judío americano de origen alemán, nacido en Manhattan en 1910. Fue propietario de una agencia de publicidad, el negocio con el que se ganó la vida. También era dueño de una editorial, Argyle Press. Con esta segunda empresa no buscaba el lucro: la intención era publicar sus propias ideas políticas. Kaufman se oponía radicalmente a la intervención de EEUU en cualquier guerra europea. Fue fundador de la "American Federation of Peace": posiblemente también era su único miembro.
Su salto a la fama llegó en 1941, cuando publicó su panfleto más célebre, titulado "Alemania debe perecer". El título era fiel al contenido. Convencido de que el pueblo alemán era culpable de todas las guerras de gran envergadura que se habían producido en el planeta, su autor defendía que la única manera de alcanzar la paz duradera era borrar a Alemania del mapa. En efecto, la propuesta comenzaba con dicho borrado, literalmente: incluía un mapa con una partición de Alemania entre sus vecinos. Sin embargo, la cosa no podía quedar así. Kaufman no subestimaba la fuerza del nacionalismo alemán, que sin duda resurgiría si cabe con más fuerza tras el reparto. La "solución final" (tomando prestada la expresión de otro sitio: no me consta que Kaufman usara tales palabras, aunque sería una ironía extraordinaria) tenía que ser más audaz. Era necesaria la eliminación del pueblo aleman mediante su esterilización en masa. Por supuesto, todo tiene su justificación. Los alemanes, causantes de todas las guerras que habían asolado al mundo, eran una nación criminal. De la misma manera que los códigos penales se hacen cargo de los criminales llegando en casos extremos a la pena de muerte, un pueblo criminal debía ser castigado con contundencia. Visto así, la esterilización incluso tenía un aspecto humanista, pues evitaba la crudeza de la eliminación física directa de los individuos.
En su país natal, el libro de Kaufman y su descabellada propuesta pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, alcanzaron la fama en Alemania. Lo portentosamente idiota de esta historia tiene mucho que ver con lo predecible del resultado. Recordemos que Kaufman era, además de gilipollas, judío. Fueron las autoridades nazis, con Goebbles a la cabeza, quienes hicieron al libro de Kaufman una promoción que para sí la quisiera cualquier escritor. Elevaron la importancia del personaje de mindundi a reputada personalidad con influencia incluso sobre el presidente Roosevelt. En cuanto al panfleto, de excentricidad lo auparon a conspiración judaica mundial. Los nazis llegaron a justificar alguna de sus tropelías antisemitas (por ejemplo la expulsión de los judíos de Hanover en septiembre de 1941) con el libro de marras.
"Pocos americanos han oído hablar de su destacado compatriota Kaufman... En Alemania todos los niños le conocen desde hace tiempo", publicó la revista estadounidense The Nation en 1942."Ningún hombre ha hecho un perjuicio más irresponsable a la causa por la que su nación está luchando y sufriendo que Nathan (sic) Kaufman", escribió el periodista estadounidense Howard K. Smith. La revista Time comparó su libelo con la sátira "Una proposición modesta", de Swift... haciendo la salvedad de que la obra de Kaufman no era una sátira.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Theodore N. Kaufman se retiró de la vida pública y nunca más se volvió a saber de él.
jueves, 19 de febrero de 2015
Una pequeña precisión
Ante la más que merecida crítica que reciben ciertos partidos por el latrocinio generalizado que les caracteriza, algunos responsables políticos pertenecientes a dichas organizaciones se quejan amargamente de que se generalice. El argumento que usan tales responsables políticos es defender la honradez de la militancia. Y no dejan de tener razón. El PP tiene 865.000 afiliados y el PSOE 623.000. Es mucha gente y sería una temeridad acusarles a todos de ser corruptos.
Se puede responder que cuando se acusa a esos partidos de ser corruptos no suele dirigirse la acusación a la militancia en general sino a las estructuras de poder que justifican, amparan y protegen a los corruptos. En fin, a los que cortan el bacalao. Se puede también decir que aparte de justificar, amparar y proteger, las estructuras de poder en no pocos casos se sirven de esas prácticas corruptas. Manchándose las manos lo justito, claro, como cualquier capo. Vamos, que nos hablan de manzanas podridas cuando hay tramas evidentes. En fin, podríamos hablar de impunidad, de políticas clientelistas, de financiaciones sospechosas o, mismamente del cinismo de un dirigente político que se acuerda del militante de base (manda huevos) justo ahora... pero no podremos negar que es una barbaridad poner en tela de juicio la honradez de centenares de miles de personas. Las cosas como son.
Ahora bien, también hay veces que al defensor repentino del militante se le va la olla y defiende, con la misma energía y la misma indignación, no sólo la honradez sino la honestidad de la militancia. Y ahí ya la caga.
No señor, no son honestos sus militantes. Habrá alguno que lo sea, pero son los menos. Si sus militantes fueran honestos se borrarían de sus partidos o estarían día tras día luchando por cambiar unas cúpulas que no son ni honestas, ni honradas, ni presentables ni nada. No son honestos cuando hablas con ellos y siempre tienen excusas para los suyos, cuando usan dobles y triples varas de medir, cuando justifican lo injustificable, cuando repiten consignas que saben huecas, cuando retuercen los argumentos... No devaluemos el concepto de honestidad.
No somos honestos tampoco los militantes de organizaciones más honradas si pretendemos tapar nuestras vergüenzas con las vergüenzas mayores de otros. Vaya una mención especial para Podemos, un partido que se ha rodeado con preocupante rapidez de una "cla" de incondicionales acríticos. Y aún en los casos en que seamos razonablemente honestos, no debemos bajar la guardia jamás.
Tampoco son honestos los que nunca se pringan en nada y critican a los que sí se pringan, sin volver jamás su mirada ni su dedo acusador sobre sí mismos... como si sólo la actividad militante de los demás tuviera consecuencias, y no su inactividad. Pues sí tiene consecuencias, y entre otras el hecho de dejar la iniciativa a aquellos a los que critican.
Hay mucha gente honesta en muchos lugares, qué duda cabe... pero no nos ceguemos ante el hecho evidente de que en esta sociedad la deshonestidad campa a sus anchas. La mayoría somos honrados, claro que sí... pero no honestos. No es lo mismo.
Se puede responder que cuando se acusa a esos partidos de ser corruptos no suele dirigirse la acusación a la militancia en general sino a las estructuras de poder que justifican, amparan y protegen a los corruptos. En fin, a los que cortan el bacalao. Se puede también decir que aparte de justificar, amparar y proteger, las estructuras de poder en no pocos casos se sirven de esas prácticas corruptas. Manchándose las manos lo justito, claro, como cualquier capo. Vamos, que nos hablan de manzanas podridas cuando hay tramas evidentes. En fin, podríamos hablar de impunidad, de políticas clientelistas, de financiaciones sospechosas o, mismamente del cinismo de un dirigente político que se acuerda del militante de base (manda huevos) justo ahora... pero no podremos negar que es una barbaridad poner en tela de juicio la honradez de centenares de miles de personas. Las cosas como son.
Ahora bien, también hay veces que al defensor repentino del militante se le va la olla y defiende, con la misma energía y la misma indignación, no sólo la honradez sino la honestidad de la militancia. Y ahí ya la caga.
No señor, no son honestos sus militantes. Habrá alguno que lo sea, pero son los menos. Si sus militantes fueran honestos se borrarían de sus partidos o estarían día tras día luchando por cambiar unas cúpulas que no son ni honestas, ni honradas, ni presentables ni nada. No son honestos cuando hablas con ellos y siempre tienen excusas para los suyos, cuando usan dobles y triples varas de medir, cuando justifican lo injustificable, cuando repiten consignas que saben huecas, cuando retuercen los argumentos... No devaluemos el concepto de honestidad.
No somos honestos tampoco los militantes de organizaciones más honradas si pretendemos tapar nuestras vergüenzas con las vergüenzas mayores de otros. Vaya una mención especial para Podemos, un partido que se ha rodeado con preocupante rapidez de una "cla" de incondicionales acríticos. Y aún en los casos en que seamos razonablemente honestos, no debemos bajar la guardia jamás.
Tampoco son honestos los que nunca se pringan en nada y critican a los que sí se pringan, sin volver jamás su mirada ni su dedo acusador sobre sí mismos... como si sólo la actividad militante de los demás tuviera consecuencias, y no su inactividad. Pues sí tiene consecuencias, y entre otras el hecho de dejar la iniciativa a aquellos a los que critican.
Hay mucha gente honesta en muchos lugares, qué duda cabe... pero no nos ceguemos ante el hecho evidente de que en esta sociedad la deshonestidad campa a sus anchas. La mayoría somos honrados, claro que sí... pero no honestos. No es lo mismo.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Segovia, tú antes molabas
En 1520, el recién coronado Carlos I convocó a las Cortes de Castilla en Galicia. Las Cortes estaban de capa caída: cada vez eran menos el órgano de representación protodemocrático que habían sido en la Edad Media y sólo se convocaban para pedir dinero y juntarse los amigotes para tomar algo. La última moda en Europa era el absolutismo, lo más cool era arrodillarse ante un rey.
Los ciudadanos de Segovia estaban mosqueados con este rey alemán y sus ambiciones imperiales. El Nuevo Orden Mundial de la época colocaba a las prósperas ciudades castellanas en un segundo plano. Lo que tenían que hacer era callar y pagar. Así que se reunieron en una plaza convocados por el 15M y Democracia Real Ya. Cuando amainaron los cánticos de "que no, que no, que no nos representan" y "ni lo llaman de democracia ni lo es, oé oé oé, ni lo llaman democracia ni lo es", empezaron los turnos de palabra. No fue una asamblea larga: enseguida decidieron que no iban a dar "ni un puñetero maravedí al germano cabrón", según quedó anotado en el acta. Después de la corta deliberación, volvieron los cánticos. "Sí se puede, sí se puede"...
Entonces los ciudadanos de Segovia se dirigieron a la casa del procurador, que era quien debía representar a la ciudad en las Cortes. Estaba ya haciendo la maleta para emprender el viaje a Coruña, pensando si debía meter el jersey gordo, porque en Galicia suele refrescar, o la rebequita, que pesa menos. La algarabía de la calle le sacó de tan profundas cavilaciones:
- ¡Eh procurador! Vente p'acá, chavalote, que tenemos que decirte una cosa - gritaba el portavoz de la ciudadanía segoviana.
- ¡Dejad de hacer bulla, que estoy ocupado haciendo la maleta! - dijo el buen hombre.
- ¡Que salgas ya o te sacamos! - gritó el portavoz.
El procurador se dio cuenta de que no tenían intención de dejarle en paz, así que salió a la calle para terminar con esto cuanto antes.
- Oye, que hemos pensado una cosa... Que se supone que representas a la ciudad de Segovia y tal, ¿no? - dijo el portavoz.
- Así es, para eso soy Procurador en Cortes, para que el noble pueblo de Segovia tenga voz ante el Monarca que rige los destinos del Universo - respondió el procurador.
- Vale, pues déjate de discursos. Ya hemos decidido lo que tienes que decir en las Cortes esas. Que no soltamos un duro. Segovia no va a financiar los delirios de grandeza del baranda ese, ¿queda clarinete? - resumió el portavoz de los ciudadanos con un tono como muy de "no me no me que te que te".
El resto de la ciudadanía contemplaba la escena. El procurador echó un vistazo al noble pueblo de Segovia y supo leer lo que decían aquellos rostros: "Cuidadito que estoy mu loco". Accedió y partió a Coruña con un mandato claro.
Cuando llegó a la ciudad gallega, tuvo la siguiente conversación con el Emperador:
- ¡Qué pasa Su Majes!
- Schumacher serr piloto fórrmula 1. Yo emperradorr.
- Claro, claro.
- Buen piloto Schumacher perro emperradorr serr más que piloto de fórrmula 1. Bueno, ¿qué tal porr Segovien? Buen cochinillo, ¿eh? Y ese acueducto, ¿seguirr en pie? Romanen dabuten. Yo le habrría puesto corrtinen perro esa es otrra historria.
- Todo bien por Segovia... Ninguna rebelión ni nada parecido. Jeje. Que oye... qué te iba yo a decir... que me han cogido por banda los segovianos y me han comentado... esto... que de pagar nanai.
- Qué serr nanai.
- Nein.
- Palabrra rarra nanai. No gustarr eso de pagarr nein.
- Pues parecía que iban en serio, mein liebe führer.
- Ya verremos - concluyó el Emperador.
Al día siguiente el procurador de Segovia fue el invitado especial del rey que no escatimó en gastos. Buen marisco de las rías, albariño, strippers, cubatazos, fotos con el Pequeño Nicolás... En fin, se lo pasaron en grande. Ya estaban con el habano y la copa de coñac cuando el monarca dijo:
- Entonces, ¿Segovia pagarr?
- Lo que haga falta, tronco. Por ti lo que haga falta, eres mi mejor amigo - dijo el procurador, que iba ya un poco pedo y estaba en la fase de exaltación de la amistad.
Tras la juerga, se reunieron las Cortes y el voto de Segovia fue contrario al mandato que los ciudadanos habían dado al procurador.
Cuando llegó a Segovia, el representante infiel entró a la ciudad poniendo cara de despistado. Un vecino le reconoció:
- ¡Eh tú, procurador! - saludó el vecino.
No hubo respuesta.
- ¡Eh procurador! - repitió el vecino.
- ¿Es a mí? - preguntó el procurador haciéndose el tonto.
- ¡Pues claro que es a ti, pájaro! - dijo el vecino, y luego hizo la pregunta que el otro estaba temiendo - ¿Qué tal en Galicia?
- Ah, pues muy bien, muy bien. Apenas me ha llovido. Muy rico el pulpo, todo muy bonito, por no hablar de la gente... - respondió el procurador.
- Ya ya... pero ¿cómo se ha tomado el emperador que no le vayamos a pagar? - cortó el vecino.
Se hizo el silencio más absoluto. Toda la ciudad parecía estar esperando la respuesta. Tras una ventana con visillo, una vieja observaba.
- Oye, que te he hecho una pregunta - dijo al rato el vecino.
- ¿Cómo? Perdona, estaba despistado. ¿Cuál era la pregunta? - respondió el procurador.
El vecino suspiró, pensando "qué paciencia", y dijo:
- Que cómo se ha tomado Carlos de Gante que no queramos pagarle.
De nuevo, el silencio. Una bola de paja pasó rodando. La vieja'l visillo se ajustó el sonotone.
- Que le has dicho que vamos a pagar, ¿no? - adivinó finalmente el vecino.
- Yo... pues... digamos que... es una forma de hablar, ¿no? Todo es relativo, según se vea, yo no lo diría de forma tan drástica, pero bueno... en fin, para resumir... digamos que sí - balbuceó el procurador al tiempo que intentaba escabullirse.
El procurador corría, pero no avanzaba. Una mano agarraba firmemente su camisa y le sostenía en el aire mientras sus piernas se agitaban inútilmente.
Al día siguiente, uno de los árboles de la Plaza Mayor lucía un extraño adorno, sin ser Navidad ni nada.
-------------
Segovia sigue teniendo muchas cosas que molan. Pasear por la ciudad, una de las más hermosas de Castilla, es una delicia, y sus asados tienen justa fama. Sin embargo, hoy en día apenas se cuelga a los que se pasan la voluntad del pueblo por el arco del triunfo.
Segovia, tú antes molabas.
Los ciudadanos de Segovia estaban mosqueados con este rey alemán y sus ambiciones imperiales. El Nuevo Orden Mundial de la época colocaba a las prósperas ciudades castellanas en un segundo plano. Lo que tenían que hacer era callar y pagar. Así que se reunieron en una plaza convocados por el 15M y Democracia Real Ya. Cuando amainaron los cánticos de "que no, que no, que no nos representan" y "ni lo llaman de democracia ni lo es, oé oé oé, ni lo llaman democracia ni lo es", empezaron los turnos de palabra. No fue una asamblea larga: enseguida decidieron que no iban a dar "ni un puñetero maravedí al germano cabrón", según quedó anotado en el acta. Después de la corta deliberación, volvieron los cánticos. "Sí se puede, sí se puede"...
Entonces los ciudadanos de Segovia se dirigieron a la casa del procurador, que era quien debía representar a la ciudad en las Cortes. Estaba ya haciendo la maleta para emprender el viaje a Coruña, pensando si debía meter el jersey gordo, porque en Galicia suele refrescar, o la rebequita, que pesa menos. La algarabía de la calle le sacó de tan profundas cavilaciones:
- ¡Eh procurador! Vente p'acá, chavalote, que tenemos que decirte una cosa - gritaba el portavoz de la ciudadanía segoviana.
- ¡Dejad de hacer bulla, que estoy ocupado haciendo la maleta! - dijo el buen hombre.
- ¡Que salgas ya o te sacamos! - gritó el portavoz.
El procurador se dio cuenta de que no tenían intención de dejarle en paz, así que salió a la calle para terminar con esto cuanto antes.
- Oye, que hemos pensado una cosa... Que se supone que representas a la ciudad de Segovia y tal, ¿no? - dijo el portavoz.
- Así es, para eso soy Procurador en Cortes, para que el noble pueblo de Segovia tenga voz ante el Monarca que rige los destinos del Universo - respondió el procurador.
- Vale, pues déjate de discursos. Ya hemos decidido lo que tienes que decir en las Cortes esas. Que no soltamos un duro. Segovia no va a financiar los delirios de grandeza del baranda ese, ¿queda clarinete? - resumió el portavoz de los ciudadanos con un tono como muy de "no me no me que te que te".
El resto de la ciudadanía contemplaba la escena. El procurador echó un vistazo al noble pueblo de Segovia y supo leer lo que decían aquellos rostros: "Cuidadito que estoy mu loco". Accedió y partió a Coruña con un mandato claro.
Cuando llegó a la ciudad gallega, tuvo la siguiente conversación con el Emperador:
- ¡Qué pasa Su Majes!
- Schumacher serr piloto fórrmula 1. Yo emperradorr.
- Claro, claro.
- Buen piloto Schumacher perro emperradorr serr más que piloto de fórrmula 1. Bueno, ¿qué tal porr Segovien? Buen cochinillo, ¿eh? Y ese acueducto, ¿seguirr en pie? Romanen dabuten. Yo le habrría puesto corrtinen perro esa es otrra historria.
- Todo bien por Segovia... Ninguna rebelión ni nada parecido. Jeje. Que oye... qué te iba yo a decir... que me han cogido por banda los segovianos y me han comentado... esto... que de pagar nanai.
- Qué serr nanai.
- Nein.
- Palabrra rarra nanai. No gustarr eso de pagarr nein.
- Pues parecía que iban en serio, mein liebe führer.
- Ya verremos - concluyó el Emperador.
Al día siguiente el procurador de Segovia fue el invitado especial del rey que no escatimó en gastos. Buen marisco de las rías, albariño, strippers, cubatazos, fotos con el Pequeño Nicolás... En fin, se lo pasaron en grande. Ya estaban con el habano y la copa de coñac cuando el monarca dijo:
- Entonces, ¿Segovia pagarr?
- Lo que haga falta, tronco. Por ti lo que haga falta, eres mi mejor amigo - dijo el procurador, que iba ya un poco pedo y estaba en la fase de exaltación de la amistad.
Tras la juerga, se reunieron las Cortes y el voto de Segovia fue contrario al mandato que los ciudadanos habían dado al procurador.
Cuando llegó a Segovia, el representante infiel entró a la ciudad poniendo cara de despistado. Un vecino le reconoció:
- ¡Eh tú, procurador! - saludó el vecino.
No hubo respuesta.
- ¡Eh procurador! - repitió el vecino.
- ¿Es a mí? - preguntó el procurador haciéndose el tonto.
- ¡Pues claro que es a ti, pájaro! - dijo el vecino, y luego hizo la pregunta que el otro estaba temiendo - ¿Qué tal en Galicia?
- Ah, pues muy bien, muy bien. Apenas me ha llovido. Muy rico el pulpo, todo muy bonito, por no hablar de la gente... - respondió el procurador.
- Ya ya... pero ¿cómo se ha tomado el emperador que no le vayamos a pagar? - cortó el vecino.
Se hizo el silencio más absoluto. Toda la ciudad parecía estar esperando la respuesta. Tras una ventana con visillo, una vieja observaba.
- Oye, que te he hecho una pregunta - dijo al rato el vecino.
- ¿Cómo? Perdona, estaba despistado. ¿Cuál era la pregunta? - respondió el procurador.
El vecino suspiró, pensando "qué paciencia", y dijo:
- Que cómo se ha tomado Carlos de Gante que no queramos pagarle.
De nuevo, el silencio. Una bola de paja pasó rodando. La vieja'l visillo se ajustó el sonotone.
- Que le has dicho que vamos a pagar, ¿no? - adivinó finalmente el vecino.
- Yo... pues... digamos que... es una forma de hablar, ¿no? Todo es relativo, según se vea, yo no lo diría de forma tan drástica, pero bueno... en fin, para resumir... digamos que sí - balbuceó el procurador al tiempo que intentaba escabullirse.
El procurador corría, pero no avanzaba. Una mano agarraba firmemente su camisa y le sostenía en el aire mientras sus piernas se agitaban inútilmente.
Al día siguiente, uno de los árboles de la Plaza Mayor lucía un extraño adorno, sin ser Navidad ni nada.
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Segovia sigue teniendo muchas cosas que molan. Pasear por la ciudad, una de las más hermosas de Castilla, es una delicia, y sus asados tienen justa fama. Sin embargo, hoy en día apenas se cuelga a los que se pasan la voluntad del pueblo por el arco del triunfo.
Segovia, tú antes molabas.
martes, 25 de noviembre de 2014
Contra la competencia desleal de la realidad
Recientemente varios artistas han rechazado premios otorgados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte alegando que no podían aceptarlos de un ministro que no cuida la cultura como es debido. Las quejas principales han sido los recortes en ayudas y la subida del IVA cultural del 7% al 21%. Sin embargo, ni siquiera se ha mencionado uno de los ataques más brutales que ha sufrido la cultura española en los últimos años. Yo denuncio la competencia desleal que se está llevando a cabo desde la realidad a cierto tipo de literatura.
Una de las tradiciones literarias más fecundas de este país ha sido la sátira. Desde la Edad Media se cultiva el género en lengua castellana, con ejemplos tan ilustres como el Arcipreste de Hita. El Siglo de Oro de las letras españolas supone un gran muestrario de esta tradición con sus letrillas maliciosas, sus pícaros, sus versiones burlescas de los mitos clásicos, sus sueños quevedianos, sus licenciados Tomé Burguillos y otras pullas poéticas, sus críticas en clave a personajes conocidos disfrazados de moros y, por supuesto, con el mayor exponente de la prosa satírica en lengua castellana: el Quijote. En el siglo XVIII la sátira se vuelve ilustrada y didáctica, y en el XIX periodística con Larra y compañía. El siglo XX nos dará el esperpento de Ramón, el teatro de Arniches o el cine de Berlanga. En definitiva, el humor en España se escribe enfadado y las críticas más furibundas se escriben con una sonrisa.
Alberti se preguntaba qué cantan, qué miran, qué sienten los poetas andaluces de ahora. Yo me pregunto qué nos queda a los escritores satíricos de ahora. La sátira depende de la caricatura que, exagerando los defectos, los hace ridículos, o mejor dicho expone lo ridículos que son en el fondo. Sin embargo, es sabido que no se puede hacer una parodia de una parodia y, de igual manera, ¿cómo caricaturizar una realidad caricaturesca?
Basta con mirar cualquier portada de periódico. ¿Acaso podemos caricaturizar el descaro de Esperanza Aguirre, la mujer que afirmó haber destapado la trama Gürtel? ¿O la ineptitud de Zapatero, o la de Rajoy? ¿Es posible exagerar el morro que le echan los políticos en sus excusas? ¿Acaso cuando los mismos partidos que se han corrompido a todos los niveles nos piden el voto para combatir la corrupción hace falta añadir algo para ridiculizarlos? Por no hablar de la arrogancia de ciertos representantes públicos. Sonia Castedo, o el propio Wert son ejemplos insuperables. ¿Y qué me dicen del mal gusto de un Jesús Gil, o de aquel concejal de Marbella que tenía un Miró en el cuarto de baño y una jirafa disecada en el salón? ¡Y el cinismo! Hoy mismo Pedro Sánchez nos anuncia que pretende derogar la reforma del artículo 135 de la Constitución, esa que votaron PP y PSOE juntitos de la mano, porque ha servido de coartada para los recortes de Rajoy. Claro, pretende derogarla... ahora que sabe que la mayoría absoluta del PP lo impedirá. ¿Ese cinismo es exagerable? Y por supuesto Moncloa, Zarzuela, el CNI y todas las instituciones estatales corren asustadas a desmentir al Pequeño Nicolás, que ha afirmado que le encargaron las más delicadas misiones de estado. ¡Por Dios bendito! ¿Me puede alguien explicar cómo caricaturizamos al Pequeño Nicolás, que es una caricatura de Mortadelo y Filemón?
Hoy no puede haber un Quevedo, un Cervantes, un Berlanga... Es imposible, debido a la competencia desleal del periódico. ¡Acabemos con este agravio a nuestras letras!
ACTUALIZACIÓN:
http://www.eldiario.es/politica/Susana-Diaz-seguridad-partido-Podemos_0_329317436.html
Al PSOE no le inspiran confianza los partidos que cambian de idea. ¡Al PSOE!
Una de las tradiciones literarias más fecundas de este país ha sido la sátira. Desde la Edad Media se cultiva el género en lengua castellana, con ejemplos tan ilustres como el Arcipreste de Hita. El Siglo de Oro de las letras españolas supone un gran muestrario de esta tradición con sus letrillas maliciosas, sus pícaros, sus versiones burlescas de los mitos clásicos, sus sueños quevedianos, sus licenciados Tomé Burguillos y otras pullas poéticas, sus críticas en clave a personajes conocidos disfrazados de moros y, por supuesto, con el mayor exponente de la prosa satírica en lengua castellana: el Quijote. En el siglo XVIII la sátira se vuelve ilustrada y didáctica, y en el XIX periodística con Larra y compañía. El siglo XX nos dará el esperpento de Ramón, el teatro de Arniches o el cine de Berlanga. En definitiva, el humor en España se escribe enfadado y las críticas más furibundas se escriben con una sonrisa.
Alberti se preguntaba qué cantan, qué miran, qué sienten los poetas andaluces de ahora. Yo me pregunto qué nos queda a los escritores satíricos de ahora. La sátira depende de la caricatura que, exagerando los defectos, los hace ridículos, o mejor dicho expone lo ridículos que son en el fondo. Sin embargo, es sabido que no se puede hacer una parodia de una parodia y, de igual manera, ¿cómo caricaturizar una realidad caricaturesca?
Basta con mirar cualquier portada de periódico. ¿Acaso podemos caricaturizar el descaro de Esperanza Aguirre, la mujer que afirmó haber destapado la trama Gürtel? ¿O la ineptitud de Zapatero, o la de Rajoy? ¿Es posible exagerar el morro que le echan los políticos en sus excusas? ¿Acaso cuando los mismos partidos que se han corrompido a todos los niveles nos piden el voto para combatir la corrupción hace falta añadir algo para ridiculizarlos? Por no hablar de la arrogancia de ciertos representantes públicos. Sonia Castedo, o el propio Wert son ejemplos insuperables. ¿Y qué me dicen del mal gusto de un Jesús Gil, o de aquel concejal de Marbella que tenía un Miró en el cuarto de baño y una jirafa disecada en el salón? ¡Y el cinismo! Hoy mismo Pedro Sánchez nos anuncia que pretende derogar la reforma del artículo 135 de la Constitución, esa que votaron PP y PSOE juntitos de la mano, porque ha servido de coartada para los recortes de Rajoy. Claro, pretende derogarla... ahora que sabe que la mayoría absoluta del PP lo impedirá. ¿Ese cinismo es exagerable? Y por supuesto Moncloa, Zarzuela, el CNI y todas las instituciones estatales corren asustadas a desmentir al Pequeño Nicolás, que ha afirmado que le encargaron las más delicadas misiones de estado. ¡Por Dios bendito! ¿Me puede alguien explicar cómo caricaturizamos al Pequeño Nicolás, que es una caricatura de Mortadelo y Filemón?
Hoy no puede haber un Quevedo, un Cervantes, un Berlanga... Es imposible, debido a la competencia desleal del periódico. ¡Acabemos con este agravio a nuestras letras!
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Al PSOE no le inspiran confianza los partidos que cambian de idea. ¡Al PSOE!
lunes, 10 de noviembre de 2014
Consideraciones de sentido común sobre la consulta catalana de ayer
Hay debates que producen un cansancio enorme por la cantidad de sandeces interesadas que se dicen. Parece que aquellos en los que están en juego las naciones tienden a ser de este tipo.
Que se diga que es un fracaso que voten más de dos millones de personas en una consulta no vinculante, con la oposición frontal del estado central, con la campaña en contra de la participación de los partidarios del unionismo, es una bobada.
Que se pretenda que un 30 y pico por ciento de participación es un éxito de proporciones históricas es otra bobada.
Ha sido un éxito, sin duda, una gran movilización. Pero no un éxito histórico: recordemos que las anteriores movilizaciones a favor de la consulta también han tenido un apoyo masivo. La cosa no ha variado mucho con la consulta de ayer.
Que se adjudique la abstención en la consulta a una opción determinada y se hagan cálculos del número de independentistas basados en esa premisa es una bobada.
Que se niegue que se ha movilizado más a los independentistas que a los no independentistas y por lo tanto se extrapole el resultado de la consulta (mayoritariamente independentista) al resto de la población, es otra bobada.
Lo que nos dice la consulta de ayer es que el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población. Es un abanico amplísimo, pero cualquier otra interpretación es muy especulativa.
Que se achaque "falta de garantías" a los convocantes cuando desde el gobierno central se han puesto constantemente palos en las ruedas a quienes querían convocar un referéndum en condiciones, es una estupidez mayúscula. Que se achaque a los mismos la falta de participación de interventores partidarios del "no" en la consulta cuando los partidarios del "no" se han negado a participar es idiota.
Que por el otro lado se pidan pruebas de irregularidades a los críticos es lo que se suele llamar invertir la carga de la prueba: hay que hacer lo posible por demostrar que los resultados son limpios.
Creo que, dentro de las limitaciones, se ha intentado hacer las cosas bien. En cualquier caso, si ha habido irregularidades se deben más a la falta de colaboración de los partidarios del "no". Se trata de una profecía auto-cumplida: como creo que la consulta no es válida, me niego a colaborar. Como no he colaborado, la consulta no es válida porque toda la organización ha estado a cargo de los partidarios del sí. ¡Claro!
La penúltima bobada, y en este caso no voy a ser tan equidistante, es pretender que creamos que preguntar a la gente lo que piensa es antidemocrático. Lo siento, no he encontrado ninguna tontería equivalente en el otro bando. Que la gente decida votando no es que sea democrático: es la definición de democracia.
Y por fin la última, y ésta también es una bobada unilateral. ¿Cómo puede decir un legislador que la ley impide algo? ¿Quién hace las leyes? Si la Constitución impide que se pueda convocar un referéndum de autodeterminación es porque los partidos políticos se niegan a plantearse cambiar la Constitución. El problema es político, no jurídico.
Concluyendo: hoy, como ayer (pero la consulta ha sido una muestra más), es evidente que hay una proporción indeterminada de independentistas en la sociedad catalana: en cualquier caso, una proporción lo bastante grande como para que sea necesario, antes o después, un auténtico referéndum vinculante. Está por ver cómo se realizará, si será algo unilateral por parte de las instituciones catalanas o si se llegará a un acuerdo, a través de una reforma de la Constitución Española, con el gobierno central y los partidos estatales. Pero los catalanes tendrán que votar porque es la única forma de desbloquear la situación. Lo veremos, y no creo que tardando mucho.
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EDITO la entrada para hacer algunas ACLARACIONES SEGURAMENTE INNECESARIAS
Siendo exageradamente riguroso, la siguiente frase es inexacta:
"el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población"
Por poder ser, podría ser que en realidad TODAS las abstenciones fueran de partidarios de la independencia y por lo tanto el número de independentistas fuera aún mayor que lo que indican los resultados de la consulta. Sin embargo no creo que nadie se plantee tal posibilidad.
Opino sobre estos temas desde Madrid. No sería la primera vez que alguien me dice "se nota que no vives en Cataluña, porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña). Lo curioso es que tampoco sería la primera vez que después otra persona me dice "se nota que no vives en Cataluña porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña totalmente contraria a la anterior). Lo cual demuestra que vivir en un lugar no te convierte en un ser omnisciente en todo lo que concierne a ese lugar, sobre todo si por "lugar" nos referimos a un territorio extenso con una población de millones. El entorno en el que nos movemos tiende a sesgar la opinión que tenemos sobre cómo opina o actúa la mayoría de la gente. Yo por eso trato de basar mis opiniones en datos más objetivos: encuestas, resultados electorales, estadísticas... Trato de hacer lo mismo cuando opino sobre Madrid. Ciertamente vivir en un lugar puede otorgar un conocimiento superior sobre el entorno cultural y por lo tanto una ventaja a la hora de analizar la situación, pero el sesgo del que hablaba antes (salvo que uno sea consciente del mismo y trate de contrarrestarlo) pesa más y puede anular el efecto de ese conocimiento del entorno cultural.
Opino desinteresadamente pues no tengo que posicionarme ni a favor ni en contra de la independencia. Creo que es un tema que concierne a los catalanes.
Aunque fuera catalán, creo que no tendría una actitud muy distinta, pues mi postura en estos temas es una postura tan minoritaria que normalmente ni siquiera se tiene en cuenta. Yo sería de los del No-Sí. Para quien no lo sepa, en la consulta de ayer el No-Sí es un voto nulo, pues la segunda pregunta está condicionada a la primera: se preguntaba, en principio, "¿quieres que Cataluña sea un estado?". Y, "en caso de haber contestado afirmativamente a la anterior pregunta, ¿quieres que sea independiente?". Sin embargo, algunos colectivos anarquistas han hecho campaña por la respuesta No-Sí como una forma de visibilizar que hay más alternativas que las que se plantean: por ejemplo, independencia sí, pero estado ¿para qué? La salida libertaria.
Que se diga que es un fracaso que voten más de dos millones de personas en una consulta no vinculante, con la oposición frontal del estado central, con la campaña en contra de la participación de los partidarios del unionismo, es una bobada.
Que se pretenda que un 30 y pico por ciento de participación es un éxito de proporciones históricas es otra bobada.
Ha sido un éxito, sin duda, una gran movilización. Pero no un éxito histórico: recordemos que las anteriores movilizaciones a favor de la consulta también han tenido un apoyo masivo. La cosa no ha variado mucho con la consulta de ayer.
Que se adjudique la abstención en la consulta a una opción determinada y se hagan cálculos del número de independentistas basados en esa premisa es una bobada.
Que se niegue que se ha movilizado más a los independentistas que a los no independentistas y por lo tanto se extrapole el resultado de la consulta (mayoritariamente independentista) al resto de la población, es otra bobada.
Lo que nos dice la consulta de ayer es que el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población. Es un abanico amplísimo, pero cualquier otra interpretación es muy especulativa.
Que se achaque "falta de garantías" a los convocantes cuando desde el gobierno central se han puesto constantemente palos en las ruedas a quienes querían convocar un referéndum en condiciones, es una estupidez mayúscula. Que se achaque a los mismos la falta de participación de interventores partidarios del "no" en la consulta cuando los partidarios del "no" se han negado a participar es idiota.
Que por el otro lado se pidan pruebas de irregularidades a los críticos es lo que se suele llamar invertir la carga de la prueba: hay que hacer lo posible por demostrar que los resultados son limpios.
Creo que, dentro de las limitaciones, se ha intentado hacer las cosas bien. En cualquier caso, si ha habido irregularidades se deben más a la falta de colaboración de los partidarios del "no". Se trata de una profecía auto-cumplida: como creo que la consulta no es válida, me niego a colaborar. Como no he colaborado, la consulta no es válida porque toda la organización ha estado a cargo de los partidarios del sí. ¡Claro!
La penúltima bobada, y en este caso no voy a ser tan equidistante, es pretender que creamos que preguntar a la gente lo que piensa es antidemocrático. Lo siento, no he encontrado ninguna tontería equivalente en el otro bando. Que la gente decida votando no es que sea democrático: es la definición de democracia.
Y por fin la última, y ésta también es una bobada unilateral. ¿Cómo puede decir un legislador que la ley impide algo? ¿Quién hace las leyes? Si la Constitución impide que se pueda convocar un referéndum de autodeterminación es porque los partidos políticos se niegan a plantearse cambiar la Constitución. El problema es político, no jurídico.
Concluyendo: hoy, como ayer (pero la consulta ha sido una muestra más), es evidente que hay una proporción indeterminada de independentistas en la sociedad catalana: en cualquier caso, una proporción lo bastante grande como para que sea necesario, antes o después, un auténtico referéndum vinculante. Está por ver cómo se realizará, si será algo unilateral por parte de las instituciones catalanas o si se llegará a un acuerdo, a través de una reforma de la Constitución Española, con el gobierno central y los partidos estatales. Pero los catalanes tendrán que votar porque es la única forma de desbloquear la situación. Lo veremos, y no creo que tardando mucho.
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EDITO la entrada para hacer algunas ACLARACIONES SEGURAMENTE INNECESARIAS
Siendo exageradamente riguroso, la siguiente frase es inexacta:
"el número de independentistas está entre el 20 y muchos por ciento que saldría de dividir el total de votos independentistas por el total de personas convocadas y el 80 y muchos por ciento que resultaría de extrapolar los resultados de la consulta a toda la población"
Por poder ser, podría ser que en realidad TODAS las abstenciones fueran de partidarios de la independencia y por lo tanto el número de independentistas fuera aún mayor que lo que indican los resultados de la consulta. Sin embargo no creo que nadie se plantee tal posibilidad.
Opino sobre estos temas desde Madrid. No sería la primera vez que alguien me dice "se nota que no vives en Cataluña, porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña). Lo curioso es que tampoco sería la primera vez que después otra persona me dice "se nota que no vives en Cataluña porque si vivieras aquí sabrías que" (y sigue una explicación de lo que pasa "realmente" en Cataluña totalmente contraria a la anterior). Lo cual demuestra que vivir en un lugar no te convierte en un ser omnisciente en todo lo que concierne a ese lugar, sobre todo si por "lugar" nos referimos a un territorio extenso con una población de millones. El entorno en el que nos movemos tiende a sesgar la opinión que tenemos sobre cómo opina o actúa la mayoría de la gente. Yo por eso trato de basar mis opiniones en datos más objetivos: encuestas, resultados electorales, estadísticas... Trato de hacer lo mismo cuando opino sobre Madrid. Ciertamente vivir en un lugar puede otorgar un conocimiento superior sobre el entorno cultural y por lo tanto una ventaja a la hora de analizar la situación, pero el sesgo del que hablaba antes (salvo que uno sea consciente del mismo y trate de contrarrestarlo) pesa más y puede anular el efecto de ese conocimiento del entorno cultural.
Opino desinteresadamente pues no tengo que posicionarme ni a favor ni en contra de la independencia. Creo que es un tema que concierne a los catalanes.
Aunque fuera catalán, creo que no tendría una actitud muy distinta, pues mi postura en estos temas es una postura tan minoritaria que normalmente ni siquiera se tiene en cuenta. Yo sería de los del No-Sí. Para quien no lo sepa, en la consulta de ayer el No-Sí es un voto nulo, pues la segunda pregunta está condicionada a la primera: se preguntaba, en principio, "¿quieres que Cataluña sea un estado?". Y, "en caso de haber contestado afirmativamente a la anterior pregunta, ¿quieres que sea independiente?". Sin embargo, algunos colectivos anarquistas han hecho campaña por la respuesta No-Sí como una forma de visibilizar que hay más alternativas que las que se plantean: por ejemplo, independencia sí, pero estado ¿para qué? La salida libertaria.
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