Una maldición china dice: "¡Que vivas en tiempos interesantes!" Nos ha tocado
jueves, 16 de abril de 2015
Sobre la centralidad
Todos sabemos que Pablo Iglesias es un gran estratega. No está tan claro que sea una gran estrategia que todos sepamos que es un gran estratega, o que vaya por ahí presumiendo de estratega, siempre con el pack de DVDs de Juego de Tronos bajo el brazo (en otro tiempo habría tenido el Stratego), pero en fin, dejemos pasar esa cuestión. Es un gran estratega, lo es. Y como tal, seguramente juega al ajedrez, cosa que yo no hago porque soy como mucho un estratega mediocre y me acaba aburriendo tanta ficha y que los caballos siempre se muevan haciendo eles y los alfiles en diagonal. El caso es que como probable jugador de ajedrez él sabrá por qué habla de la centralidad del tablero. Supongo que es tremendamente importante controlar el sector central de la cuadricula blanquinegra, es decir, tener fichas poblando esas regiones además de la posibilidad de saltar sobre el enemigo cual tigre o ninja al acecho en cuanto ose pisar las casillas interiores. En cambio, debe ser un desastre estratégico mantenerte discretamente en los márgenes, los bordes y las esquinas.
Seguramente sea eso. Ya digo que no tengo ni puñetera idea de ajedrez. Dejaré de lado, pues, los tableros. En cuestiones políticas tampoco es que sea un lince pero sí alcanzo a comprender que la centralidad es una buena estrategia. De hecho, me parece bastante obvio...
Ahora bien, pasa como con tantas otras cosas obvias: tan obvio es, que no avanzamos mucho con ese conocimiento. La centralidad, muy bien. Suele decirse que las elecciones se ganan por el centro. Muy bien, muy bien. Y yo añado: las revoluciones, cuando son auténticas revoluciones, son de centro. ¡Sorpresa y estupor! Pues bien, es cierto. Es más, es obvio. Simplemente tenemos que pensar en qué es el centro. ¿Dónde está la ansiada centralidad? Sabemos que debe estar entre la izquierda y la derecha. Muy bien, esto nos va a resultar útil (una vez que hemos dejado atrás la tontería esa de que "el eje izquierda-derecha es cosa del pasado"). Otra cosa que sabemos es que la centralidad no está en los extremos. Vamos avanzando. ¡De obviedad en obviedad hasta la obviedad final!
¿Acaso el centro está en un único sitio, es fijo e inamovible? ¡No! He aquí la clave de esta cuestión. El centro cambia, se mueve constantemente. Décadas atrás, al menos en la Europa civilizada, el centro suponía asumir un estado del bienestar que asegurase un nivel de vida mínimo a todos los ciudadanos. En otros momentos el centro se ha movido hacia la derecha: se seguía asumiendo una especie de "estado del bienestar" pero eso de asegurar un nivel de vida mínimo ya tal. Un estado asistencial y vamos chutando. ¿Y dónde está el centro ahora?
Ajá, amigos... that is the question. The answer my friend is blowin' in the wind, the answer is blowin' in the wind.
En cualquier caso, os voy a dar la pista definitiva: el centro está donde se ganan las elecciones. Por eso es obvio que las elecciones se ganan por el centro.
El centro está... donde esté el sentir y el pensar de la mayoría de la población. Por eso es obvio también que una auténtica revolución, una revolución de masas... será una revolución de centro.
Y por eso la cuestión no es si Pablo Iglesias busca el centro o no, o si se define de izquierdas... Busca el centro, está claro, y hace muy bien si quiere triunfar en política. La cuestión es cómo lo busca. ¿Va hacia el centro, o, como Mahoma con la montaña, intenta que el centro vaya hacia él? Lo segundo es complicado, exige mucha pedagogía para convencer a tanta gente. Lo primero es más fácil, pero ese camino sólo servirá para que Pablo Iglesias triunfe en política. Si no movemos el centro, obviamente, no cambiamos nada.
Porque una cosa es que el objetivo sea la masa y otra que el camino sea seguir a la masa.
Ya lo dicen las Escrituras:
Entrad todos por la puerta estrecha, y caminad por la senda angosta. Porque la puerta que conduce a la perdición es ancha, la senda es espaciosa, y son muchos los que entran por ella. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida! ¡Y qué pocos son los que van por ese camino y dan con semejante puerta!...
(Mateo 7,13)
martes, 14 de abril de 2015
Una huelga histórica (que hay que ganar): #ResistenciaMovistar
El gran reto del movimiento obrero hoy en día es la precarización del trabajo. Cualquier conquista que la clase trabajadora ha obtenido y logrado plasmar en la legislación laboral (que nadie nos regaló, sino que fue fruto de la dura lucha de muchos y muchas) se ve gravemente amenazada por los cambios que ha ido introduciendo en las reglas del juego la burguesía. La subcontratación, la cesión ilegal de trabajadores, los falsos autónomos... son realidades que dejan al trabajador desprotegido y hacen del trabajo algo absolutamente inestable. De nada sirve tener un contrato indefinido si lo has firmado con una empresa creada ex profeso para contratar trabajadores durante el tiempo que quiera el empresario y luego cerrarla para no tener que pagar indemnizaciones. Y si eres un falso autónomo, directamente el empresario se ahorrará la molestia de hacerte un contrato laboral. En estas circunstancias no sólo sufre la estabilidad del empleo sino todo tipo de condiciones laborales, ya que el temor a perder el puesto de trabajo, por un lado, frena cualquier movilización de los trabajadores y, por otro lado, hace que sea complicado ejercer los teóricos derechos: un caso típico es la voluntariedad de las horas extras. Voluntarias son, pero si no las haces... ya sabes lo que hay.
En estas circunstancias hay quien piensa que se corre el riesgo de dividir a la clase trabajadora en dos grandes subclases: los "fijos" y los "precarios". Los primeros podrían mantener unas condiciones más o menos dignas, mientras que los segundos estarían desprotegidos. El sindicalismo tal como lo conocemos sería una herramienta útil sólo a los primeros, pero no a los segundos, que serían incapaces de organizarse debido a lo precario de su situación: el que se intentara rebelar sería sustituido inmediatamente por otro trabajador más sumiso. En realidad, esto puede suceder pero sólo durante un periodo de transición tras el cual estaríamos abocados todos los trabajadores a la segunda categoría.
En realidad la solución a este problema no creo que sea nada nuevo ni desconocido en el movimiento obrero, sino más bien lo de siempre: la solidaridad de clase. Si el patrón no puede encontrar un esquirol para sustituir al trabajador precario que hace huelga para reclamar unas condiciones dignas, no tendrá más remedio que escuchar a ese trabajador. ¿Es imposible? No lo creo. En cualquier caso, un grupo de trabajadores y trabajadoras valientes han dado el paso. Contratas, subcontratas y autónomos de Telefónica se han unido para luchar contra las intolerables condiciones laborales que venían sufriendo. La huelga comenzó en Madrid el 28 de marzo y ha ido extendiéndose por todo el estado.
Esta huelga supone un soplo de aire fresco en el panorama laboral de este país, y una esperanza para muchos trabajadores precarios. ¿Cómo puedes ayudar? Difunde, colabora con la caja de resistencia (la cuenta está en las páginas que enlazo), si eres cliente de Movistar presiona a la empresa...
Y, antes que nada, muestra tu apoyo. ¡Ánimo compañeros!
En estas circunstancias hay quien piensa que se corre el riesgo de dividir a la clase trabajadora en dos grandes subclases: los "fijos" y los "precarios". Los primeros podrían mantener unas condiciones más o menos dignas, mientras que los segundos estarían desprotegidos. El sindicalismo tal como lo conocemos sería una herramienta útil sólo a los primeros, pero no a los segundos, que serían incapaces de organizarse debido a lo precario de su situación: el que se intentara rebelar sería sustituido inmediatamente por otro trabajador más sumiso. En realidad, esto puede suceder pero sólo durante un periodo de transición tras el cual estaríamos abocados todos los trabajadores a la segunda categoría.
En realidad la solución a este problema no creo que sea nada nuevo ni desconocido en el movimiento obrero, sino más bien lo de siempre: la solidaridad de clase. Si el patrón no puede encontrar un esquirol para sustituir al trabajador precario que hace huelga para reclamar unas condiciones dignas, no tendrá más remedio que escuchar a ese trabajador. ¿Es imposible? No lo creo. En cualquier caso, un grupo de trabajadores y trabajadoras valientes han dado el paso. Contratas, subcontratas y autónomos de Telefónica se han unido para luchar contra las intolerables condiciones laborales que venían sufriendo. La huelga comenzó en Madrid el 28 de marzo y ha ido extendiéndose por todo el estado.
Esta huelga supone un soplo de aire fresco en el panorama laboral de este país, y una esperanza para muchos trabajadores precarios. ¿Cómo puedes ayudar? Difunde, colabora con la caja de resistencia (la cuenta está en las páginas que enlazo), si eres cliente de Movistar presiona a la empresa...
Y, antes que nada, muestra tu apoyo. ¡Ánimo compañeros!
miércoles, 18 de marzo de 2015
Receta del sándwich borbónico
La receta es sencilla pues se trata simplemente de insertar una suculenta loncha de verdad entre dos nutritivas rebanadas de mentira. O, dicho de forma más recetil:
____________
INGREDIENTES:
- Una suculenta loncha de verdad
- Dos nutritivas rebanadas de mentira
ELABORACIÓN:
Introducir la loncha de verdad entre las rebanadas de mentira y servir.
____________
El éxito de la receta depende de la correcta combinación de los ingredientes, que deben estar en su debida proporción. De tal manera, se logra que la verdad, con su potente sabor, oculte el aroma de la mentira. Al mismo tiempo, si la verdad es una verdad ya conocida (o incluso obvia) la mentira puede aportar ese punto de frescura, al ser más novedosa (aunque falaz). Para ilustrar todo esto, un ejemplo:
LO SIENTO <-- TROLA
ME HE EQUIVOCADO <-- NO JODAS
NO VOLVERÁ A SUCEDER <-- TROLAZA
Este delicioso sándwich es muy socorrido en año electoral (si consigues convencer a alguien de que se lo trague) como evidencia este otro ejemplo:
A principios del año pasado ya nos dimos cuenta de que <-- uy, de pronto os distéis cuenta
poner nuestra firma en la MSCT fue un grave error. <-- jojojojo nooooooo
No pasa día que no nos arrepintamos de nuestra metedura de pata <-- ahora que hay elecciones
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INGREDIENTES:
- Una suculenta loncha de verdad
- Dos nutritivas rebanadas de mentira
ELABORACIÓN:
Introducir la loncha de verdad entre las rebanadas de mentira y servir.
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El éxito de la receta depende de la correcta combinación de los ingredientes, que deben estar en su debida proporción. De tal manera, se logra que la verdad, con su potente sabor, oculte el aroma de la mentira. Al mismo tiempo, si la verdad es una verdad ya conocida (o incluso obvia) la mentira puede aportar ese punto de frescura, al ser más novedosa (aunque falaz). Para ilustrar todo esto, un ejemplo:
LO SIENTO <-- TROLA
ME HE EQUIVOCADO <-- NO JODAS
NO VOLVERÁ A SUCEDER <-- TROLAZA
Este delicioso sándwich es muy socorrido en año electoral (si consigues convencer a alguien de que se lo trague) como evidencia este otro ejemplo:
A principios del año pasado ya nos dimos cuenta de que <-- uy, de pronto os distéis cuenta
poner nuestra firma en la MSCT fue un grave error. <-- jojojojo nooooooo
No pasa día que no nos arrepintamos de nuestra metedura de pata <-- ahora que hay elecciones
miércoles, 25 de febrero de 2015
ATENCIÓN: Dios oficialmente existe
Jaque mate, ateos... ¡es oficial!
Ha salido en el BOE:
"El primer bloque parte de los datos más evidentes: la constatación de la realidad de las cosas y los seres vivos, de modo especial el hombre. Se nos impone su existencia como dato evidente. En un segundo paso, si la persona no se queda en el primer impacto o simple constatación de su existencia, tiene que reconocer que las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos. Luego Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene. Por ello, la realidad en cuanto tal es signo de Dios, habla de Su existencia"
(Cachis, hasta ahora me había quedado en el primer impacto o simple constatación de mi existencia, qué fallo más bobo)
"La iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre. Es decir, Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en relación con Él"
(lalala)
"No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz"
(De desagradecíos está el mundo lleno)
Estas perlitas y muchas más en: http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2015-1849
¡AMÉN!
Ha salido en el BOE:
"El primer bloque parte de los datos más evidentes: la constatación de la realidad de las cosas y los seres vivos, de modo especial el hombre. Se nos impone su existencia como dato evidente. En un segundo paso, si la persona no se queda en el primer impacto o simple constatación de su existencia, tiene que reconocer que las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos. Luego Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene. Por ello, la realidad en cuanto tal es signo de Dios, habla de Su existencia"
(Cachis, hasta ahora me había quedado en el primer impacto o simple constatación de mi existencia, qué fallo más bobo)
"La iniciativa creadora de Dios tiene una finalidad: establecer una relación de amistad con el hombre. Es decir, Dios ha creado al ser humano para que sea feliz en relación con Él"
(lalala)
"No obstante, el ser humano pretende apropiarse del don de Dios prescindiendo de Él. En esto consiste el pecado. Este rechazo de Dios tiene como consecuencia en el ser humano la imposibilidad de ser feliz"
(De desagradecíos está el mundo lleno)
Estas perlitas y muchas más en: http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2015-1849
¡AMÉN!
martes, 24 de febrero de 2015
Curiosidades y despropósitos de la historia: "Alemania debe perecer"
Quizá toda la historia humana esté plagada de despropósitos, pero si preguntáramos a alguien elegido al azar en la calle cuál es la época en la que más han abundado, no es del todo improbable que nos hablara del ascenso del fascismo, el nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Hoy, gracias a los inescrutables caminos de Internet, he descubierto un despropósito maravilloso: la historia de Theodore N. Kaufman y un panfleto perfectmente idiota, "Germany Must Perish!". Lo que sigue apenas es más que una traducción resumida del artículo de Wikipedia (en inglés) sobre el personaje.
Theodore Newman Kaufman fue un judío americano de origen alemán, nacido en Manhattan en 1910. Fue propietario de una agencia de publicidad, el negocio con el que se ganó la vida. También era dueño de una editorial, Argyle Press. Con esta segunda empresa no buscaba el lucro: la intención era publicar sus propias ideas políticas. Kaufman se oponía radicalmente a la intervención de EEUU en cualquier guerra europea. Fue fundador de la "American Federation of Peace": posiblemente también era su único miembro.
Su salto a la fama llegó en 1941, cuando publicó su panfleto más célebre, titulado "Alemania debe perecer". El título era fiel al contenido. Convencido de que el pueblo alemán era culpable de todas las guerras de gran envergadura que se habían producido en el planeta, su autor defendía que la única manera de alcanzar la paz duradera era borrar a Alemania del mapa. En efecto, la propuesta comenzaba con dicho borrado, literalmente: incluía un mapa con una partición de Alemania entre sus vecinos. Sin embargo, la cosa no podía quedar así. Kaufman no subestimaba la fuerza del nacionalismo alemán, que sin duda resurgiría si cabe con más fuerza tras el reparto. La "solución final" (tomando prestada la expresión de otro sitio: no me consta que Kaufman usara tales palabras, aunque sería una ironía extraordinaria) tenía que ser más audaz. Era necesaria la eliminación del pueblo aleman mediante su esterilización en masa. Por supuesto, todo tiene su justificación. Los alemanes, causantes de todas las guerras que habían asolado al mundo, eran una nación criminal. De la misma manera que los códigos penales se hacen cargo de los criminales llegando en casos extremos a la pena de muerte, un pueblo criminal debía ser castigado con contundencia. Visto así, la esterilización incluso tenía un aspecto humanista, pues evitaba la crudeza de la eliminación física directa de los individuos.
En su país natal, el libro de Kaufman y su descabellada propuesta pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, alcanzaron la fama en Alemania. Lo portentosamente idiota de esta historia tiene mucho que ver con lo predecible del resultado. Recordemos que Kaufman era, además de gilipollas, judío. Fueron las autoridades nazis, con Goebbles a la cabeza, quienes hicieron al libro de Kaufman una promoción que para sí la quisiera cualquier escritor. Elevaron la importancia del personaje de mindundi a reputada personalidad con influencia incluso sobre el presidente Roosevelt. En cuanto al panfleto, de excentricidad lo auparon a conspiración judaica mundial. Los nazis llegaron a justificar alguna de sus tropelías antisemitas (por ejemplo la expulsión de los judíos de Hanover en septiembre de 1941) con el libro de marras.
"Pocos americanos han oído hablar de su destacado compatriota Kaufman... En Alemania todos los niños le conocen desde hace tiempo", publicó la revista estadounidense The Nation en 1942."Ningún hombre ha hecho un perjuicio más irresponsable a la causa por la que su nación está luchando y sufriendo que Nathan (sic) Kaufman", escribió el periodista estadounidense Howard K. Smith. La revista Time comparó su libelo con la sátira "Una proposición modesta", de Swift... haciendo la salvedad de que la obra de Kaufman no era una sátira.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Theodore N. Kaufman se retiró de la vida pública y nunca más se volvió a saber de él.
Theodore Newman Kaufman fue un judío americano de origen alemán, nacido en Manhattan en 1910. Fue propietario de una agencia de publicidad, el negocio con el que se ganó la vida. También era dueño de una editorial, Argyle Press. Con esta segunda empresa no buscaba el lucro: la intención era publicar sus propias ideas políticas. Kaufman se oponía radicalmente a la intervención de EEUU en cualquier guerra europea. Fue fundador de la "American Federation of Peace": posiblemente también era su único miembro.
Su salto a la fama llegó en 1941, cuando publicó su panfleto más célebre, titulado "Alemania debe perecer". El título era fiel al contenido. Convencido de que el pueblo alemán era culpable de todas las guerras de gran envergadura que se habían producido en el planeta, su autor defendía que la única manera de alcanzar la paz duradera era borrar a Alemania del mapa. En efecto, la propuesta comenzaba con dicho borrado, literalmente: incluía un mapa con una partición de Alemania entre sus vecinos. Sin embargo, la cosa no podía quedar así. Kaufman no subestimaba la fuerza del nacionalismo alemán, que sin duda resurgiría si cabe con más fuerza tras el reparto. La "solución final" (tomando prestada la expresión de otro sitio: no me consta que Kaufman usara tales palabras, aunque sería una ironía extraordinaria) tenía que ser más audaz. Era necesaria la eliminación del pueblo aleman mediante su esterilización en masa. Por supuesto, todo tiene su justificación. Los alemanes, causantes de todas las guerras que habían asolado al mundo, eran una nación criminal. De la misma manera que los códigos penales se hacen cargo de los criminales llegando en casos extremos a la pena de muerte, un pueblo criminal debía ser castigado con contundencia. Visto así, la esterilización incluso tenía un aspecto humanista, pues evitaba la crudeza de la eliminación física directa de los individuos.
En su país natal, el libro de Kaufman y su descabellada propuesta pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, alcanzaron la fama en Alemania. Lo portentosamente idiota de esta historia tiene mucho que ver con lo predecible del resultado. Recordemos que Kaufman era, además de gilipollas, judío. Fueron las autoridades nazis, con Goebbles a la cabeza, quienes hicieron al libro de Kaufman una promoción que para sí la quisiera cualquier escritor. Elevaron la importancia del personaje de mindundi a reputada personalidad con influencia incluso sobre el presidente Roosevelt. En cuanto al panfleto, de excentricidad lo auparon a conspiración judaica mundial. Los nazis llegaron a justificar alguna de sus tropelías antisemitas (por ejemplo la expulsión de los judíos de Hanover en septiembre de 1941) con el libro de marras.
"Pocos americanos han oído hablar de su destacado compatriota Kaufman... En Alemania todos los niños le conocen desde hace tiempo", publicó la revista estadounidense The Nation en 1942."Ningún hombre ha hecho un perjuicio más irresponsable a la causa por la que su nación está luchando y sufriendo que Nathan (sic) Kaufman", escribió el periodista estadounidense Howard K. Smith. La revista Time comparó su libelo con la sátira "Una proposición modesta", de Swift... haciendo la salvedad de que la obra de Kaufman no era una sátira.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Theodore N. Kaufman se retiró de la vida pública y nunca más se volvió a saber de él.
jueves, 19 de febrero de 2015
Una pequeña precisión
Ante la más que merecida crítica que reciben ciertos partidos por el latrocinio generalizado que les caracteriza, algunos responsables políticos pertenecientes a dichas organizaciones se quejan amargamente de que se generalice. El argumento que usan tales responsables políticos es defender la honradez de la militancia. Y no dejan de tener razón. El PP tiene 865.000 afiliados y el PSOE 623.000. Es mucha gente y sería una temeridad acusarles a todos de ser corruptos.
Se puede responder que cuando se acusa a esos partidos de ser corruptos no suele dirigirse la acusación a la militancia en general sino a las estructuras de poder que justifican, amparan y protegen a los corruptos. En fin, a los que cortan el bacalao. Se puede también decir que aparte de justificar, amparar y proteger, las estructuras de poder en no pocos casos se sirven de esas prácticas corruptas. Manchándose las manos lo justito, claro, como cualquier capo. Vamos, que nos hablan de manzanas podridas cuando hay tramas evidentes. En fin, podríamos hablar de impunidad, de políticas clientelistas, de financiaciones sospechosas o, mismamente del cinismo de un dirigente político que se acuerda del militante de base (manda huevos) justo ahora... pero no podremos negar que es una barbaridad poner en tela de juicio la honradez de centenares de miles de personas. Las cosas como son.
Ahora bien, también hay veces que al defensor repentino del militante se le va la olla y defiende, con la misma energía y la misma indignación, no sólo la honradez sino la honestidad de la militancia. Y ahí ya la caga.
No señor, no son honestos sus militantes. Habrá alguno que lo sea, pero son los menos. Si sus militantes fueran honestos se borrarían de sus partidos o estarían día tras día luchando por cambiar unas cúpulas que no son ni honestas, ni honradas, ni presentables ni nada. No son honestos cuando hablas con ellos y siempre tienen excusas para los suyos, cuando usan dobles y triples varas de medir, cuando justifican lo injustificable, cuando repiten consignas que saben huecas, cuando retuercen los argumentos... No devaluemos el concepto de honestidad.
No somos honestos tampoco los militantes de organizaciones más honradas si pretendemos tapar nuestras vergüenzas con las vergüenzas mayores de otros. Vaya una mención especial para Podemos, un partido que se ha rodeado con preocupante rapidez de una "cla" de incondicionales acríticos. Y aún en los casos en que seamos razonablemente honestos, no debemos bajar la guardia jamás.
Tampoco son honestos los que nunca se pringan en nada y critican a los que sí se pringan, sin volver jamás su mirada ni su dedo acusador sobre sí mismos... como si sólo la actividad militante de los demás tuviera consecuencias, y no su inactividad. Pues sí tiene consecuencias, y entre otras el hecho de dejar la iniciativa a aquellos a los que critican.
Hay mucha gente honesta en muchos lugares, qué duda cabe... pero no nos ceguemos ante el hecho evidente de que en esta sociedad la deshonestidad campa a sus anchas. La mayoría somos honrados, claro que sí... pero no honestos. No es lo mismo.
Se puede responder que cuando se acusa a esos partidos de ser corruptos no suele dirigirse la acusación a la militancia en general sino a las estructuras de poder que justifican, amparan y protegen a los corruptos. En fin, a los que cortan el bacalao. Se puede también decir que aparte de justificar, amparar y proteger, las estructuras de poder en no pocos casos se sirven de esas prácticas corruptas. Manchándose las manos lo justito, claro, como cualquier capo. Vamos, que nos hablan de manzanas podridas cuando hay tramas evidentes. En fin, podríamos hablar de impunidad, de políticas clientelistas, de financiaciones sospechosas o, mismamente del cinismo de un dirigente político que se acuerda del militante de base (manda huevos) justo ahora... pero no podremos negar que es una barbaridad poner en tela de juicio la honradez de centenares de miles de personas. Las cosas como son.
Ahora bien, también hay veces que al defensor repentino del militante se le va la olla y defiende, con la misma energía y la misma indignación, no sólo la honradez sino la honestidad de la militancia. Y ahí ya la caga.
No señor, no son honestos sus militantes. Habrá alguno que lo sea, pero son los menos. Si sus militantes fueran honestos se borrarían de sus partidos o estarían día tras día luchando por cambiar unas cúpulas que no son ni honestas, ni honradas, ni presentables ni nada. No son honestos cuando hablas con ellos y siempre tienen excusas para los suyos, cuando usan dobles y triples varas de medir, cuando justifican lo injustificable, cuando repiten consignas que saben huecas, cuando retuercen los argumentos... No devaluemos el concepto de honestidad.
No somos honestos tampoco los militantes de organizaciones más honradas si pretendemos tapar nuestras vergüenzas con las vergüenzas mayores de otros. Vaya una mención especial para Podemos, un partido que se ha rodeado con preocupante rapidez de una "cla" de incondicionales acríticos. Y aún en los casos en que seamos razonablemente honestos, no debemos bajar la guardia jamás.
Tampoco son honestos los que nunca se pringan en nada y critican a los que sí se pringan, sin volver jamás su mirada ni su dedo acusador sobre sí mismos... como si sólo la actividad militante de los demás tuviera consecuencias, y no su inactividad. Pues sí tiene consecuencias, y entre otras el hecho de dejar la iniciativa a aquellos a los que critican.
Hay mucha gente honesta en muchos lugares, qué duda cabe... pero no nos ceguemos ante el hecho evidente de que en esta sociedad la deshonestidad campa a sus anchas. La mayoría somos honrados, claro que sí... pero no honestos. No es lo mismo.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Segovia, tú antes molabas
En 1520, el recién coronado Carlos I convocó a las Cortes de Castilla en Galicia. Las Cortes estaban de capa caída: cada vez eran menos el órgano de representación protodemocrático que habían sido en la Edad Media y sólo se convocaban para pedir dinero y juntarse los amigotes para tomar algo. La última moda en Europa era el absolutismo, lo más cool era arrodillarse ante un rey.
Los ciudadanos de Segovia estaban mosqueados con este rey alemán y sus ambiciones imperiales. El Nuevo Orden Mundial de la época colocaba a las prósperas ciudades castellanas en un segundo plano. Lo que tenían que hacer era callar y pagar. Así que se reunieron en una plaza convocados por el 15M y Democracia Real Ya. Cuando amainaron los cánticos de "que no, que no, que no nos representan" y "ni lo llaman de democracia ni lo es, oé oé oé, ni lo llaman democracia ni lo es", empezaron los turnos de palabra. No fue una asamblea larga: enseguida decidieron que no iban a dar "ni un puñetero maravedí al germano cabrón", según quedó anotado en el acta. Después de la corta deliberación, volvieron los cánticos. "Sí se puede, sí se puede"...
Entonces los ciudadanos de Segovia se dirigieron a la casa del procurador, que era quien debía representar a la ciudad en las Cortes. Estaba ya haciendo la maleta para emprender el viaje a Coruña, pensando si debía meter el jersey gordo, porque en Galicia suele refrescar, o la rebequita, que pesa menos. La algarabía de la calle le sacó de tan profundas cavilaciones:
- ¡Eh procurador! Vente p'acá, chavalote, que tenemos que decirte una cosa - gritaba el portavoz de la ciudadanía segoviana.
- ¡Dejad de hacer bulla, que estoy ocupado haciendo la maleta! - dijo el buen hombre.
- ¡Que salgas ya o te sacamos! - gritó el portavoz.
El procurador se dio cuenta de que no tenían intención de dejarle en paz, así que salió a la calle para terminar con esto cuanto antes.
- Oye, que hemos pensado una cosa... Que se supone que representas a la ciudad de Segovia y tal, ¿no? - dijo el portavoz.
- Así es, para eso soy Procurador en Cortes, para que el noble pueblo de Segovia tenga voz ante el Monarca que rige los destinos del Universo - respondió el procurador.
- Vale, pues déjate de discursos. Ya hemos decidido lo que tienes que decir en las Cortes esas. Que no soltamos un duro. Segovia no va a financiar los delirios de grandeza del baranda ese, ¿queda clarinete? - resumió el portavoz de los ciudadanos con un tono como muy de "no me no me que te que te".
El resto de la ciudadanía contemplaba la escena. El procurador echó un vistazo al noble pueblo de Segovia y supo leer lo que decían aquellos rostros: "Cuidadito que estoy mu loco". Accedió y partió a Coruña con un mandato claro.
Cuando llegó a la ciudad gallega, tuvo la siguiente conversación con el Emperador:
- ¡Qué pasa Su Majes!
- Schumacher serr piloto fórrmula 1. Yo emperradorr.
- Claro, claro.
- Buen piloto Schumacher perro emperradorr serr más que piloto de fórrmula 1. Bueno, ¿qué tal porr Segovien? Buen cochinillo, ¿eh? Y ese acueducto, ¿seguirr en pie? Romanen dabuten. Yo le habrría puesto corrtinen perro esa es otrra historria.
- Todo bien por Segovia... Ninguna rebelión ni nada parecido. Jeje. Que oye... qué te iba yo a decir... que me han cogido por banda los segovianos y me han comentado... esto... que de pagar nanai.
- Qué serr nanai.
- Nein.
- Palabrra rarra nanai. No gustarr eso de pagarr nein.
- Pues parecía que iban en serio, mein liebe führer.
- Ya verremos - concluyó el Emperador.
Al día siguiente el procurador de Segovia fue el invitado especial del rey que no escatimó en gastos. Buen marisco de las rías, albariño, strippers, cubatazos, fotos con el Pequeño Nicolás... En fin, se lo pasaron en grande. Ya estaban con el habano y la copa de coñac cuando el monarca dijo:
- Entonces, ¿Segovia pagarr?
- Lo que haga falta, tronco. Por ti lo que haga falta, eres mi mejor amigo - dijo el procurador, que iba ya un poco pedo y estaba en la fase de exaltación de la amistad.
Tras la juerga, se reunieron las Cortes y el voto de Segovia fue contrario al mandato que los ciudadanos habían dado al procurador.
Cuando llegó a Segovia, el representante infiel entró a la ciudad poniendo cara de despistado. Un vecino le reconoció:
- ¡Eh tú, procurador! - saludó el vecino.
No hubo respuesta.
- ¡Eh procurador! - repitió el vecino.
- ¿Es a mí? - preguntó el procurador haciéndose el tonto.
- ¡Pues claro que es a ti, pájaro! - dijo el vecino, y luego hizo la pregunta que el otro estaba temiendo - ¿Qué tal en Galicia?
- Ah, pues muy bien, muy bien. Apenas me ha llovido. Muy rico el pulpo, todo muy bonito, por no hablar de la gente... - respondió el procurador.
- Ya ya... pero ¿cómo se ha tomado el emperador que no le vayamos a pagar? - cortó el vecino.
Se hizo el silencio más absoluto. Toda la ciudad parecía estar esperando la respuesta. Tras una ventana con visillo, una vieja observaba.
- Oye, que te he hecho una pregunta - dijo al rato el vecino.
- ¿Cómo? Perdona, estaba despistado. ¿Cuál era la pregunta? - respondió el procurador.
El vecino suspiró, pensando "qué paciencia", y dijo:
- Que cómo se ha tomado Carlos de Gante que no queramos pagarle.
De nuevo, el silencio. Una bola de paja pasó rodando. La vieja'l visillo se ajustó el sonotone.
- Que le has dicho que vamos a pagar, ¿no? - adivinó finalmente el vecino.
- Yo... pues... digamos que... es una forma de hablar, ¿no? Todo es relativo, según se vea, yo no lo diría de forma tan drástica, pero bueno... en fin, para resumir... digamos que sí - balbuceó el procurador al tiempo que intentaba escabullirse.
El procurador corría, pero no avanzaba. Una mano agarraba firmemente su camisa y le sostenía en el aire mientras sus piernas se agitaban inútilmente.
Al día siguiente, uno de los árboles de la Plaza Mayor lucía un extraño adorno, sin ser Navidad ni nada.
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Segovia sigue teniendo muchas cosas que molan. Pasear por la ciudad, una de las más hermosas de Castilla, es una delicia, y sus asados tienen justa fama. Sin embargo, hoy en día apenas se cuelga a los que se pasan la voluntad del pueblo por el arco del triunfo.
Segovia, tú antes molabas.
Los ciudadanos de Segovia estaban mosqueados con este rey alemán y sus ambiciones imperiales. El Nuevo Orden Mundial de la época colocaba a las prósperas ciudades castellanas en un segundo plano. Lo que tenían que hacer era callar y pagar. Así que se reunieron en una plaza convocados por el 15M y Democracia Real Ya. Cuando amainaron los cánticos de "que no, que no, que no nos representan" y "ni lo llaman de democracia ni lo es, oé oé oé, ni lo llaman democracia ni lo es", empezaron los turnos de palabra. No fue una asamblea larga: enseguida decidieron que no iban a dar "ni un puñetero maravedí al germano cabrón", según quedó anotado en el acta. Después de la corta deliberación, volvieron los cánticos. "Sí se puede, sí se puede"...
Entonces los ciudadanos de Segovia se dirigieron a la casa del procurador, que era quien debía representar a la ciudad en las Cortes. Estaba ya haciendo la maleta para emprender el viaje a Coruña, pensando si debía meter el jersey gordo, porque en Galicia suele refrescar, o la rebequita, que pesa menos. La algarabía de la calle le sacó de tan profundas cavilaciones:
- ¡Eh procurador! Vente p'acá, chavalote, que tenemos que decirte una cosa - gritaba el portavoz de la ciudadanía segoviana.
- ¡Dejad de hacer bulla, que estoy ocupado haciendo la maleta! - dijo el buen hombre.
- ¡Que salgas ya o te sacamos! - gritó el portavoz.
El procurador se dio cuenta de que no tenían intención de dejarle en paz, así que salió a la calle para terminar con esto cuanto antes.
- Oye, que hemos pensado una cosa... Que se supone que representas a la ciudad de Segovia y tal, ¿no? - dijo el portavoz.
- Así es, para eso soy Procurador en Cortes, para que el noble pueblo de Segovia tenga voz ante el Monarca que rige los destinos del Universo - respondió el procurador.
- Vale, pues déjate de discursos. Ya hemos decidido lo que tienes que decir en las Cortes esas. Que no soltamos un duro. Segovia no va a financiar los delirios de grandeza del baranda ese, ¿queda clarinete? - resumió el portavoz de los ciudadanos con un tono como muy de "no me no me que te que te".
El resto de la ciudadanía contemplaba la escena. El procurador echó un vistazo al noble pueblo de Segovia y supo leer lo que decían aquellos rostros: "Cuidadito que estoy mu loco". Accedió y partió a Coruña con un mandato claro.
Cuando llegó a la ciudad gallega, tuvo la siguiente conversación con el Emperador:
- ¡Qué pasa Su Majes!
- Schumacher serr piloto fórrmula 1. Yo emperradorr.
- Claro, claro.
- Buen piloto Schumacher perro emperradorr serr más que piloto de fórrmula 1. Bueno, ¿qué tal porr Segovien? Buen cochinillo, ¿eh? Y ese acueducto, ¿seguirr en pie? Romanen dabuten. Yo le habrría puesto corrtinen perro esa es otrra historria.
- Todo bien por Segovia... Ninguna rebelión ni nada parecido. Jeje. Que oye... qué te iba yo a decir... que me han cogido por banda los segovianos y me han comentado... esto... que de pagar nanai.
- Qué serr nanai.
- Nein.
- Palabrra rarra nanai. No gustarr eso de pagarr nein.
- Pues parecía que iban en serio, mein liebe führer.
- Ya verremos - concluyó el Emperador.
Al día siguiente el procurador de Segovia fue el invitado especial del rey que no escatimó en gastos. Buen marisco de las rías, albariño, strippers, cubatazos, fotos con el Pequeño Nicolás... En fin, se lo pasaron en grande. Ya estaban con el habano y la copa de coñac cuando el monarca dijo:
- Entonces, ¿Segovia pagarr?
- Lo que haga falta, tronco. Por ti lo que haga falta, eres mi mejor amigo - dijo el procurador, que iba ya un poco pedo y estaba en la fase de exaltación de la amistad.
Tras la juerga, se reunieron las Cortes y el voto de Segovia fue contrario al mandato que los ciudadanos habían dado al procurador.
Cuando llegó a Segovia, el representante infiel entró a la ciudad poniendo cara de despistado. Un vecino le reconoció:
- ¡Eh tú, procurador! - saludó el vecino.
No hubo respuesta.
- ¡Eh procurador! - repitió el vecino.
- ¿Es a mí? - preguntó el procurador haciéndose el tonto.
- ¡Pues claro que es a ti, pájaro! - dijo el vecino, y luego hizo la pregunta que el otro estaba temiendo - ¿Qué tal en Galicia?
- Ah, pues muy bien, muy bien. Apenas me ha llovido. Muy rico el pulpo, todo muy bonito, por no hablar de la gente... - respondió el procurador.
- Ya ya... pero ¿cómo se ha tomado el emperador que no le vayamos a pagar? - cortó el vecino.
Se hizo el silencio más absoluto. Toda la ciudad parecía estar esperando la respuesta. Tras una ventana con visillo, una vieja observaba.
- Oye, que te he hecho una pregunta - dijo al rato el vecino.
- ¿Cómo? Perdona, estaba despistado. ¿Cuál era la pregunta? - respondió el procurador.
El vecino suspiró, pensando "qué paciencia", y dijo:
- Que cómo se ha tomado Carlos de Gante que no queramos pagarle.
De nuevo, el silencio. Una bola de paja pasó rodando. La vieja'l visillo se ajustó el sonotone.
- Que le has dicho que vamos a pagar, ¿no? - adivinó finalmente el vecino.
- Yo... pues... digamos que... es una forma de hablar, ¿no? Todo es relativo, según se vea, yo no lo diría de forma tan drástica, pero bueno... en fin, para resumir... digamos que sí - balbuceó el procurador al tiempo que intentaba escabullirse.
El procurador corría, pero no avanzaba. Una mano agarraba firmemente su camisa y le sostenía en el aire mientras sus piernas se agitaban inútilmente.
Al día siguiente, uno de los árboles de la Plaza Mayor lucía un extraño adorno, sin ser Navidad ni nada.
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Segovia sigue teniendo muchas cosas que molan. Pasear por la ciudad, una de las más hermosas de Castilla, es una delicia, y sus asados tienen justa fama. Sin embargo, hoy en día apenas se cuelga a los que se pasan la voluntad del pueblo por el arco del triunfo.
Segovia, tú antes molabas.
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